Monthly archives: December 2005

Cuando la política y la filosofía no pueden reir: La broma de Kundera

“La broma” corresponde a las primeras novelas que escribió el novelista checo Milan Kundera. Se publicó en Praga en 1967, pero fue prohibida su difusión por el stalinismo y denominada dos años mas tarde la Biblia de la Contrarevolución.

En un mundo en el que se ha perdido el sentido del humor, Ludvik, el protagonista de este libro, tiene una alta propensón a las bromas. Esto le ha jugado en contra hasta el punto de quedar excluído de la participación política en su país.Marketa, su compañera de la facultad y militancia, no comprende la postal personal que le envía Ludvik donde en tono de broma ironiza sobre los preceptos y emblemas revolucionarios, acusándolo con el secretariado del partido de traición. Este lo expulsa del partido comunista condenandolo al trabajo en la minas (que era la pena que debían cumplir aquellos que traicionaban la patria).

El libro es -como advierte su autor- una novela de amor, del amor cargado de ternura que el protagonista siente hacia la sencillez de Lucie, de un amor odio hacia la esposa de su enemigo Helena. Pero fundamentalmente lo que recorre la trama es el resentimiento y el deseo de venganza con el que carga Ludvik tras arruinarse su vida personal a partir de un chiste. Una vez caídos las grandes ideales que daban sentido a la vida del protagonista, quedan a flor de piel las miserias humanas, queda lo humano demasiado humano.

Kundera resalta en este libro cómo la broma y la política van por caminos dispares. Y el tema de la broma o el sentido del humor, son temas tratados en “El libro de la risa y el olvido” , otra novela que Kundera escribe fuera de su país -a partir de la cual el gobierno checo le niega la nacionalidad- donde repasa su historia de exilio que contiene dos verdades: la experiencia trágica de Praga y la vida en el mundo occidental. Allï señala que el mundo está dominado por ángeles y por diablos, y que es necesario un cierto equilibrio entre ambos poderes.

Cita:

Si hay en el mundo demasiado sentido indiscutible (el gobierno de los ángeles), el hombre sucumbe bajo su peso. Si el mundo pierde completamente su sentido (el gobierno de los diablos) tampoco se puede vivir en él.
Las cosas, repentinamente privadas del sentido que se les supone, del lugar que tienen asignado en el pretendido orden del mundo […] provocan nuestra risa. La risa pertenece pues, originalmente, al diablo. Hay en ella algo de malicia (las cosas resultan diferentes de lo que pretendían ser), pero también algo de alivio bienhechor (las cosas son más ligeras de lo que parecen, nos permiten vivir más libremente, dejan de oprimirnos con su austera severidad)

Mónica Cragnolini en el artículo “De la risa disolvente a la risa constructiva: una indagación nietscheana” vuelve a la cita de Kundera para encontrar una conexi�n con la filosof�a de nietzsche. Señala en el escritor checo dos tipos de risa: aquella que está asociada con la pérdida del sentido anterior y la que, acabados los Grandes Sentidos, se configura desde la ligereza de la “superficie”. Estos dos tipos de risa -agrega- recorren toda la obra de Nietzsche.

Aunque la filosofía se ha caracterizado por apartar de sus estudios el tema de la risa, por tomarse las cosas en serio, la cuesti�n adquiere un nuevo ‘status filosófico’ en la obra de Nietzsche. Aquí sirve como elemento disolente y a la vez como elemento constructivo.

Es decir, la risa es la muestra última del poder de la crítica. Aquello que viene a destruir los grandes ideales humanos no a partir de nuevos argumentos como pretendía la crítica moderna, sino retornando todo al sin-sentido, al origen de lo humano.

Tiene una función disolvente del orden instituido, pero también tiene su función creadora, enfrentando a los hombres al dolor de la vida donde reina lo efímero, lo mutable, lo que altera permanentemente su sentido.

La consolidaci�n del Estado Argentino

A partir de la segunda mitad del siglo XIX las pa�ses americanos sufren una gran transformaci�n econ�mica y social, producto de un nuevo proceso de expansi�n mundial de los principales pa�ses capitalistas. Este proceso se inicia con la inversi�n de capitales extranjeros sobre pa�ses atrasados con el fin de integrarlos al sistema capitalista mundial a trav�s de la exportaci�n de sus materias primas.

El caso de Argentina, surge con una econom�a capitalista con eje agropecuario y en condiciones de dependencia. Esto es posible por los est�mulos para su desarrollo que devienen de la adaptaci�n a las nuevas exigencias del mercado mundial capitalista de una econom�a pastoril, tempranamente vinculada al comercio mundial.

La incorporaci�n de nuestro pa�s al mercado internacional, requiere nuevas estrategias en este territorio de estabilidad pol�tica. Un pa�s integrado, homog�neo, ordenado es esencial para el desarrollo �ptimo del sistema. Y es el Estado el que asume un rol central en el funcionamiento de la sociedad capitalista moderna.

Ahora bien, la consolidaci�n de los estados nacionales en Am�rica Latina y en nuestro pa�s en especial, sigui� un proceso distinto que el desarrollado en otros pa�ses europeos. La naci�n aqu� se consolida a trav�s y por el Estado. El poder del Estado lejos de ser el resultado del consenso de las masas populares, es asumido por la clase olig�rquica con un tipo de hegemon�a que exclu�a del aparato institucional a las clases subalternas. La �nica forma de inclusi�n de las mismas en la vida pol�tica, es a trav�s de su manipulaci�n y control paternalista (fraude).

Este Estado “capturado” por la oligarqu�a terrateniente asume un papel activo en el proceso de organizaci�n nacional indispensable para la consolidaci�n capitalista; formula e implementa una gran variedad de pol�ticas tendientes a lograr la estabilidad y el orden interno.

“Paz y Administraci�n” , el lema que adopta el roquismo en este per�odo, alude a la idea positivista Orden y Progreso. Orden significa buscar la unificaci�n e integraci�n territorial a trav�s de la superaci�n de los conflictos regionales y neutralizar el poder de otras instituciones importantes como la Iglesia. Tener la casa “en orden y en paz” es imprescindible para promover el ingreso no s�lo de capitales extranjeros, sino tambi�n abrir el pa�s a nuevos habitantes extranjeros que quieran habitar el suelo argentino.

La laicizaci�n de la ense�anza

La pol�tica en materia educativa que lleva adelante la clase dirigente, tiene como objetivo correr a las antiguas instituciones particularistas que ten�an a cargo la educaci�n b�sica, como son la iglesia y la familia y lograr la unificaci�n cultural de la poblaci�n que habita territorio argentino.

El proyecto es concebido como un sistema de distribuci�n social del conocimiento seg�n el cual la masa global de la poblaci�n accede s�lo a un m�nimo de ense�anza b�sica que garantize la homogeneidad cultural. La tarea principal de la escuela es formar al ciudadano como dirigente o dirigido, dentro de los par�metros de una democracia liberal. Mientras tanto, la �lite dominante, accede a las expresiones mas elaboradas y al dominio de los instrumentos que permiten cierto nivel de creaci�n del conocimiento.

La democratizaci�n de la educaci�n no significa la democratizaci�n del poder. Por el contrario, la propuesta tiene la funci�n de reproducir el orden ideol�gicamente dominante.

La centralizaci�n de la educaci�n en manos del Estado no se realiza en forma pac�fica, sino que por el contrario, gener� tensiones y conflictos entre entre la Iglesia y el Estado.
Y esto aparece con claridad a partir la promulgaci�n de la Ley de Educaci�n Com�n 1420 en el a�o 1884.

En realidad el proceso de secularizaci�n comienza antes de esta ley, en la medida que el Estado pas� a ocuparse de cuestiones que hab�an sido desempe�adas por la Iglesia (matrimonio, registro civil, nacimientos, cementerios). Pero con la ley de ense�anza primaria, los conflictos se destacan en la medida que la Iglesia no retrocede f�cilmente de su lugar de poder en el terreno educativo.

El debate parlamentario en torno a la educaci�n general b�sica, abre dos posturas, unas que apuestan a la educaci�n laica y quienes creen en el papel activo de la Iglesia en el �rea educativa. En la fracci�n cat�lica se ubica el diputado Demar�a, y en la fracci�n liberal se ubica Leguizam�n.

Ambos sectores coincid�an en la obligatoriedad, la gratuidad, la creaci�n de un Consejo Nacional de Educaci�n y de consejos escolares de distrito, y en la creaci�n de un sistema de financiaci�n que daba autonom�a al presupuesto educacional.

El proyecto liberal introduc�a la noci�n de gradualidad, de laicicismo y fundamentalmente establec�a un sistema de elecci�n de autoridades escolares de tipo vertical donde al poder ejecutivo le estaba reservado jugar un papel decisivo. Mediante esto el Poder Ejecutivo y una de las c�maras monopolizaban el control de los cargos.

El proyecto cat�lico por su parte, pretend�a el aumento en el n�mero de los vocales y que todos fueran nombrados por el Poder Ejecutivo con acuerdo del senado, que era el lugar donde los cat�licos ten�an mayor fuerza. Los cat�licos planteaban su postura desde la legitimidad de la educaci�n familiar (la educaci�n es un deber impuesto al padre por derecho natural, por derecho divino, por derecho positivo)

La desconfianza por parte de la Iglesia hacia la educaci�n estatal se explica por los espacios de poder puestos en juego, ya que la laicicidad de la ense�anza puede ser el comienzo de un proceso de laicicidad de la sociedad.

En el art�culo 8, aunque se impone el principio del Estado educador, se implanta la laicicidad pero se prescribe que la ense�anza religiosa s�lo puede ser dada en las escuelas p�blicas por los ministros autorizados de los diferentes cultos a los ni�os de su respectiva comuni�n, antes o despu�s de las horas de clase.

Este proceso de laicicidad de la educaci�n en la argentina se extiende hasta el gobierno radical de Irigoyen, en el la Iglesia perder� uno de los �ltimos espacios que quedaban bajo su dominio. Esto se da con la Reforma Universitaria de 1918 en Cordoba, y cuyas principales denuncias son la labor anticient�fica de la Universidad, la ineptitud de sus dirigentes, el horror al progreso y a la cultura, la caducidad de los planes de estudios.

Y reclaman: participaci�n estudiantil en la direcci�n junto a profesores y graduados, docencia libre, anti-clericalismo, americanismo.

Pero veamos ahora mas all� del terreno educativo, se�alemos las ideas que convergen en este proceso de modernizaci�n capitalista que comienza en la segunda mitad del siglo XIX.

Si bien la ideolog�a positivista ?que viene a ser la continuaci�n de las ideas liberales- se impregna en el proyecto olig�rquico del 80 en Argentina, veremos que aparecen en el per�odo 1880-1910, nuevas ideas que dan su propia versi�n frente al proceso de modernizaci�n capitalista (contin�a siguiente post)

El positivismo en América Latina

La fuerza que el positivismo tiene en Argentina -y también en Latinoamérica- a fines del siglo XIX, remite al proceso de formación del Estado nacional. El liberalismo del período independentista, a partir de los 80 se ve reforzado por el positivismo comteano y spenceriano a los efectos de pensar un país ordenado e integrado.

Es en esta instancia donde la ideología positivista cumple “un papel hegemónico, tanto por su capacidad para plantear una interpretación verosímil de estas realidades nacionales cuanto por articularse con instituciones que -como las educativas, jurídicas, sanitarias o militares-tramaron un sólido tejido de prácticas sociales en el momento de consolidación del Estado y de la nación. De hecho, la incorporación más plena al mercado mundial y las tareas de homogeneizar las estructuras sociales para tornar gobernables a países gobernantes a países provenientes del período de enfrentamientos civiles pos-independentistas coincidieron con una etapa de centralización estatal y con la penetración y difusión de la filosofía positivista.”(véase Terán. Positivsmo y nación)

Es un momento también en el que la incorporación de las economías del subcontinente al mercado capitalista mundial, tanto en la Argentina como otros países latinoamericanos, generan conflictos y tensiones donde confluyen distintas ideologías que dan su propia versión de la realidad. Si bien, es la ideología positivista la que constituye la matriz mental dominante en el período 1880-1910, surge también en el terreno político cultural una crítica a la expansión del orden industrial burgués con el modernismo espiritualista.

Luego nos detendremos a hablar de este movimiento cuando desarrollemos el pensamiento de Ingenieros.

De cualquier manera, es el discurso positivista quien mejor interviene en la tarea de hacerse cargo de la invención de un modelo de país, como de explicar los efectos no deseados del proceso de modernización en curso. En la diagramación del modelo bajo la matriz positivista, las instituciones tienen un rol fundamental en el proceso de centralidad del Estado; las mismas “trazan el límite en cuyo interior se asimilarían los sectores integrables a la modernidad, en tanto que la variable coercitiva operaría también institucionalizadamente expulsando de él las fracciones pre o extra capitalistas renuentes a incorporarse a la estructura nacional”.

Pero este modelo de país no puede trasladarse en forma mecánica a todo el territorio americano. El mismo encuentra trabas u obstáculos a la hora de implementarlo, y abre en el mismo discurso positivista un segundo eje temático destinado a explicar lo que Real de Azúa llama los males latinoamericanos. Estos males latinoamericanos están relacionados a la presencia en algunos países como México, Bolivia y Perú de un fuerte componente indígena, como también a la presencia en países como Argentina, Uruguay por una significativa masa inmigratoria.

Todas estas trabas, impiden hablar del positivismo latinoamericano como un proceso homogéneo, de desarrollo idéntico en todo el territorio latinoamericano. En cada país del continente este discurso fue tomando distintos matices de acuerdo a las características propias de la realidad.

En el caso de Argentina, la presencia de una gran masa inmigratoria -efecto inesperado de la implementación del proyecto de 1880-, pone en peligro la estabilidad de la gobernabilidad por lo cual, intelectuales positivistas como Ramos Mejía, Agustín Alvarez, Carlos Octavio Bunge y José Ingenieros entre otros, tomaron para sus obras el tema del “fenómeno multitudinario” como eje central sobre el cual replantear el problema nacional.

De los autores citados, consideramos mas significativas las figuras de Ramos Mejía e Ingenieros. Ellos son los que mejor ilustran el aporte que la mirada biologicista hace sobre el discurso positivista a la hora de replantear la cuestión nacional. Y en el caso de Ingenieros, la mirada comteana y spenceriana se cruza a su vez con otras líneas teóricas y políticas como el economicismo marxista, el modernismo esteticista, el antiimperialismo político.

Hacia las primeras décadas del siglo XX, la ciudad de Buenos Aires había perdido las características de ?gran aldea?, para transformarse en una ciudad moderna y cosmopolita a raíz de la llegada masiva de los inmigrantes al país.

Esta modernización trae nuevos conflictos sociales que agudizan otros que ya estaban latentes. Por un lado, la conformación de nuevos sectores populares urbano ?en su mayoría formado por extranjeros- comienzan a exigir atención por parte del Estado y de los sectores dirigentes. Y por otro lado, el mercado de trabajo ?moderno?, irá conformando en el seno de la clase obrera nuevos movimientos de masas, ligados a las ideas anarquistas y socialistas.

Todas estas situaciones generan una gran tensión, y en muchos casos terminarán en enfrentamientos violentos.

El problema de la nacionalización de las masas y su relación con la ‘cuestión social’ es clave en este momento. Y a esto puede sumársele el reclamo que se venía haciendo desde 1890 al sector oligárquico por parte de la Unión Cívica, en reclamo de la ampliación del poder político.

En respuesta a esta problema, aparece la necesidad dentro las elites dominantes de encauzar estos conflictos a través del Estado, en la medida que éstas ven al inmigrante como un elemento disgregador de la sociedad. Y las formas que utilizan para resolverla son, coactivamente, a través de la Ley de Residencia de 1902 y la Ley de Seguridad en 1910; y a través de las instituciones de “captación” como ser la Asistencia pública, el sistema de educación común se trata de minimizar el conflicto.

Ramos Mejía y las multitudes argentinas

Ramos Mejía(1849-1914) es uno de los primeros promotores de la aplicación del discurso positivista al análisis de una problemática nacional.

De profesión médico, creador de la Asistencia Pública, del departamento de Higiene y de la cátedra de Neuropatología, y del Círculo Médico Argentino. También como intelectual va a estar al frente del Consejo Nacional de Educación. Toda una curva vital e intelectual, pues, donde se percibe uno de los puntos precisos de constitución y penetración del discurso positivista en la cultura argentina, ya que no ha de resultar anecdótico que sea a partir de la disciplina médica como se organiza una interpretación de los social únicamente posible por la simultánea concepción de la sociedad como un organismo y de la crisis como una enfermedad, todo ello acompañado por una fuerte presión de la fracción médica dentro del campo intelectual por capturar el derecho habilitante para emitir mensajes vinculados con la política.

El puesto de Ramos Mejía en el Consejo Nacional de Educación es central en un momento en que la “la laicización de la modernidad descorporiza el poder”, y demanda una “sacralización de las instituciones”.
Desde ese espacio educativo, se organiza una liturgia patria, que baja a las escuelas para que ellas se celebre un culto a la patria abstracto con el fin de incorporar y argentinizar a los hijos de inmigrantes.

El problema de la multitud aparece en su pensamiento a partir de 1899 cuando escribe Las multitudes argentinas. Allí aparece este tema directamente vinculado al problema de la gobernabilidad, como también aparece una fuerte influencia de Le Bon y su texto Psicología de las multitudes.
El sociólogo francés expresa su inquietud precisamente por la presencia de las multitudes que ponen en peligro la gobernabilidad de la sociedad. Todo esto en el marco de la crisis del liberalismo clásico, donde el individuo libre, autónomo, consciente del mundo y de él mismo, es sustituido por el hombre-masa. En este la personalidad se aliena cargándose de espontaneidad y violencia pero también del heroísmo de los seres primitivos.

Le Bon servirá a Ramos Mejía entonces de inspiración en la elaboración de la obra antes mencionada, pero su mirada se centra en el papel de las masas en la historia nacional. Y aquí la visión que este positivista tiene de la sociedad argentina, es pensada desde un modelo organicista.

La constitución del objeto multitudinario desde matrices biologicistas definirán la presencia de las masas en la historia como una fuerza fenomenal vaciada de inteligencia y raciocinio. En vez de la Razón, las muchedumbres están motorizadas por puro instinto que las aproxima inexorablemente a la animalidad.

Por tanto -como dice Terán- Ramos Mejía a diferencia de Le Bon descree de la tesis de que el hombre puede ingresar en estado de multitud y allí alienar sus potencias racionales, dado que la materia prima de las masas está constituida por elementos anónimos e históricamente el hombre de las multitudes argentinas ha sido el individuo humilde de inteligencia vaga y sistema nervioso relativamente rudimentario y escasamente educado que percibe sentimentalmente y piensa con el corazón y a veces con el estómago.

Al observar las pulsiones básicas de esa ciega muchedumbre, Ramos Mejía recurre al pasado argentino. Allí encuentra una clave en las multitudes rurales, que le aportan algunos elementos para analizar la presencia en la argentina de fines de siglo XIX de las multitudes urbanas aluvionales.

Otro elemento central que trabaja el autor en Las multitudes argentinas, es la conexión entre la multitud urbana aluvional y el tema de la ciudadanía. Este tema se relaciona a su vez con el desafío inmigratorio. Para Ramos Mejía, los extranjeros constituyen un aporte complejo pero imprescindible para la constitución de la nación moderna.

Su interés por solucionar todos estos problemas que atraviesa la sociedad argentina, está orientado a la nacionalización de las masas ?mas precisamente hacia los hijos de inmigrantes- donde el Estado a través de la educación primaria, debe consumar este proceso de argentinización.

El eclecticismo de José Ingenieros

José Ingenieros es otro de los intelectuales representativos del pensamiento de este fin de siglo en Argentina.

Su figura es difícil encuadrarla dentro del discurso positivista, ya que su pensamiento recibe aportes del más variado y diverso movimiento cultural y filosófico. Su influencia va de la estirpe positivista y evolucionista, pasando por el linaje modernista, romántico y espiritualista hasta el marxismo reformista y el ala revolucionaria. En este combo entran pensadores como Darwin, Spencer,Sarmiento,Lenin, Trotsky, Lunacharsky, hasta Ruben Darío, Martí,Rodó, Vasconcelos, Emerson, Barbusse y Nietzsche
Su trayectoria vital e intelectual atraviesa el clima fin de siècle de los últimos años ’90, el del Centenario y el de los radicales años ’20.

En su juventud, este autor recibe influencia de las ideas socialistas de su padre, quien vinculado a la Primera Internacional, dirige uno de los primeros diarios socialistas de Italia. Entre 1895 y 1898 aparecen escritos de José Ingenieros de corte socialanarquizante. Milita en el Partido Socialista Argentino por esos años junto a Juan B. Justo y dirige junto a Lugones el periódico La Montaña (1897).

Entre 1898-1899, el discurso de Ingenieros se ve penetrado por categorías que se reclaman de una ?sociología científica? encuadrada ahora sí coherentemente dentro de las matrices del positivismo evolucionista y darwiniano. Se produce aquí una fusión entre categorías biologicistas con otras de tipo economicistas, provenientes del marxismo reformista.

Aunque la sociología de Ingenieros utiliza los métodos de las ciencias positivas, el análisis de lo social resulta bloqueado por la importancia acordada al factor económico en la evolución histórica y a la definición del hombre como productor, cualidad que le permite engendrar un ambiente artificial que altera las condiciones en que se desenvuelve la lucha por la vida. La idea se resume en la idea ?las sociedades humanas evolucionan dentro de las leyes biológicas especiales, que son leyes económicas?.

Entrado el 1900, Ingenieros abandona la militancia en el Partido Socialista, y pasa a desempeñar un cargo como Jefe de clínica en el Servicio de Observación de Alienados de la Policía de Buenos Aires, y en 1907 dirige el Instituto de Criminología anexo a la penitenciaría nacional.

Además de la impronta evolucionista, aparece en la escritura ingenieriana su formación médica, además de su adscripción a la antropología criminológica que proponía Lombroso. Recordemos que la teoría lombrosiana, refiere a la existencia de caracteres físicos que permiten definir el tipo clásico del criminal nato.

Hasta el año 1911 nuestro autor se dedica a la investigación psiquiátrica y criminológica para detectar los factores que degeneran el organismo social.
En el estudio de la relación entre las perturbaciones mentales del individuo y los problemas sociales, concluye que son las primeras las causas determinantes de la actividad antisocial. Pero todo esto adquiere sentido dentro de su proyecto de nación moderna, integrada al mercado y a la cultura occidental. Ingenieros cree que las sociedades progresan hacia nuevas formas de evolución. La reflexión sobre la cuestión social demandará la emergencia de las ciencias sociales como saberes normativos que permitan integrar el disenso y segregar a los estratos sociales patologizados o renuentes a integrarse al proyecto de nación moderna.

También Ingenieros al igual que Ramos Mejía, construirá un modelo de nación sobre la idea de la nacionalización de las masas. Para ello propone un mecanismo institucionalizado de nacionalización, donde la nación sea imaginada como dispositivo de reformas integradoras y diferencias segregacionistas. Esto sólo se podrá lograr a través de la educación a la clase obrera, el mejoramiento de la calidad de vida,etc

La trayectoria intelectual del autor no termina en su labor como psiquiatra, criminólogo y sociólogo positivista. Entre 1910 y 1916 se produce un giro en su itinerario que marcado tambien por su adhesión a la Revolución Rusa y la Reforma Universitaria . En este giro, su pensamiento se ve influenciado por el modernismo estético y político, y el marxismo revolucionario.

Dos obras del autor son significativas de este momento. Una es El hombre mediocre, surgida de un curso en la Facultad de Filosofía del año 1910, donde Ingenieros estigmatiza sin piedad al partidario de la rutina y el espíritu conservador, al domesticado y al sumiso mientras reivindica a los idealistas. Y en esta obra aparece una clara influencia de las ideas del espiritualismo modernista de Rodó. Este intelectual uruguayo en su libro Ariel retoma de Shakespeare, los valores cualitativos y la cultura humanista latinoamericana encarnados en el personaje Ariel, el intelectual -símbolo mayúsculo de la juventud-, mientras que el materialismo, la rutina, la sociedad de masas y el mecanicismo cuantitativo de los Estados Unidos están representados en el monstruo de muchos pies y poca cabeza, Calibán.

La otra obra significativa es un trabajo que Ingenieros presenta en 1916 en el II Congreso Científico Panamericano llamado ?La Universidad del porvenir?(artículo que constituye la antesala del programa del ?Manifiesto Liminar? de la Reforma universitaria(redactado por Deodoro Roca), donde prolonga puntualmente las apreciaciones de El hombre mediocre cuestionando ?la Universidad de la rutina?, así como también la del mecanismo administrativo y burocrático.
?En ambos casos -1910 y 1916- estaba en juego la lucha entre renovación y rutina, entre los ideales nuevos y la burocratización domesticadora, entre las fuerzas morales promotoras de la renovación incesante y las fuerzas inerciales de lo viejo y ya corroído por la ausencia de ideales y de juventud?.
La lucha entre los valores cualitativos los valores cuantitativos y mercantiles representan la contraposición entre la cultura latinoamericana y la civilización yanqui imperialista (tal como lo anticipara Rodo en el Ariel)
Y en la adhesión a la revolución bolchevique, nuestro autor trabajará con la misma operatoria, esto es, la contraposición entre los valores viejos y los nuevos ideales. La revolución constituye una guerra redentora de los pueblos, promotora de renovados ideales opuesta a la guerra de los ?bárbaros?. Contraposición entre cultura y civilización.
El antimperialismo constituye la nota fundamental de este movimiento continental que abarca desde José Martí en Cuba y Rubén Darío en Nicaragua hasta Vasconcelos en México, Rodó en Uruguay, Palacios, Ugarte e Ingenieros en Argentina. Aunque este movimiento está transversalmente atravesado por el modernismo literario, es un movimiento donde lo estético se extiende hacia lo político. Y su intervención en la política, se da a partir de la intervención yanqui en la guerra Cuba-España de 1898, de la posesión colonial de Puerto Rico, de la ?creación? de Panamá, del bombardeo a Veracruz y las intervenciones en Santo Domingo, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Costa Rica, etc,etc.

Fuentes bibliográficas. Oscar Terán, positivismo y nación; Kohan Nestor, De Ingenieros al che.