Monthly archives: December 2009

“Una laptop por alumno”. Experiencia en una escuela rural en Santa Fe

yoHace unas semanas, entrevisté a Claudia Manera, profesora de Lengua y Literatura, docente universitaria, quien además trabaja en talleres de alfabetización digital en escuelas primarias de la provincia de Santa Fe.

Hablamos sobre una experiencia en particular, desarrollada durante el 2009 en una escuela rural de Fronterita, donde el objetivo fue orientar la lectoescritura al aprendizaje del funcionamiento de las interfaces digitales. Éste fue su testimonio.

– Contanos cómo fue madurando la idea del proyecto de alfabetización digital que hoy estás desarrollando con niños de una escuela rural cercana a Rafaela.

Rafaela fue incluida entre las ciudades pilotos del Programa “Una laptop por alumno”, organizado a nivel nacional para acercar herramientas a alumnos y docentes en el 2007 luego de las gestiones que el intendente Omar Perotti hiciera ante el Ministerio de Educación, presentando el trabajo realizado desde la Secretaría de Educación para la capacitación docente a través de Intel. Como el número de laptop recibidas fue superior al de la matrícula de las dos escuelas afectadas al proyecto, se decidió en un principio aprovecharlas y presentarlas a la comunidad para familiarizar a los niños con estas herramientas, a través de un programa que se llamó “Con la compu a la plaza”, en la plaza principal de la ciudad donde hay wifi, inmediatamente después del receso escolar, durante el verano. Este proyecto superó los meses de vacaciones y se transformó en “Con la compu a los barrios”, donde fui con 15 laptop por los centros vecinales de toda la ciudad durante todo el año, con un promedio de 40 chicos por tarde en dos turnos por barrio, por la cantidad de niños inscriptos, y a dos escuelas rurales.

EscuelitaUna de estas escuelas es la de Fronterita, a la que decidí volver este año para desarrollar el proyecto. En este lugar las preocupaciones son reales y no intelectuales. Me acordé de Piscitelli, y de las lecturas que estaba haciendo sobre nativos e inmigrantes, cuando de pronto tenía enfrente alumnos generacionalmente nativos que aún eran inmigrantes. Ahí nomás, a 7 kilómetros de Rafaela yendo por la misma avenida que se prolonga desde esta plaza principal en un camino que se ve perdido hasta que uno decide continuarlo y se topa de pronto con un cartel cuya T nos anuncia su fin, mientras otro nos indica la escuela.

Uno puede leer toda la vida sobre Vigotsky, Bruner, la pedagogía de Freire y el oprimido, semiótica, lingüística y gramática, como en mi caso, pero la realidad no cambia con la lectura o la teoría solas sino con nosotros, aunque sea en una pequeñísima parte del mundo. Y es en esta pequeñísima parte donde me encontré con el desafío de la alfabetización digital, y la conectividad en un lugar donde casi no hay señal, donde hubo que gestionar una antena, donde los niños leen y escriben con mucha dificultad, dato no menor si pensamos en la digital cuando está pendiente “la vieja alfabetización”.

Creo también que ir en medio de un conflicto político que tenía como uno de sus protagonistas el campo, sin entrar en disquisiciones partidarias, también fue determinante. Voy a entrar en una de mis debilidades: “hurgar en las palabras y en las imágenes”, no todo es como se representa en los discursos o en los medios…hay una distancia entre las palabras y las cosas y solo podemos intentar zanjarla si nos colocamos en su centro. Hay que saltar la retórica, los estereotipos y ver que hay detrás de ese aire bucólico. Y cuando lo ves, sentís esto: urgencia por darles y por recibir, porque el aprendizaje es mutuo.

Abigail y Milagros 3 28-11-09– ¿Cuál es objetivo del proyecto y el trabajo específico que hacés en la escuela?

El objetivo del trabajo va más allá del acceso a las nuevas tecnologías y la conectividad, va despacito mientras aprenden a “leer” la pantalla hacia el desarrollo de nuevas habilidades al tiempo que fortalecemos las básicas dialogando con los libros de cuentos de la biblioteca, buscando el asombro no tanto en la tecnología sino con lo que ellos pueden hacer a través de pequeñas consignas que también de a poco los hacen sentirse seguros de “haberlo logrado”. Y esto que puede parecer una anécdota no es menor, hay que pensar que están ante algo que ellos creen que lo hace todo, y que si bien en los primeros momentos están fascinados, esa misma fascinación les provoca cierto temor hasta que empezamos a manipular la laptop. Por eso también se asombran cuando les pregunto, ¿le diste guardar? o hiciste clic en si…y de este modo comprenden que nada se hace solo y que todo lo que quieren hacer depende de ellos: solo necesitan saber leer y reconocer otro “abecedario”.

El trabajo comenzó de cero, mostrándoles la laptop, que pusieron inmediatamente en su mesita, para preguntarme “cómo se prende”. De ahí en más fuimos juntos, uno a uno, descubriendo, “carpetitas amarillas”, donde van a estar sus trabajos, los programas de Word, paint, excell, a los que suelo asimilar con el cuadernito de clases, las hojas de papel canson, y las planillas esas de papel cuadriculado o las fichas como tiene la señorita Aída para anotar las calificaciones. Me interesa que accedan a las nuevas tecnologías, a nuevos lenguajes, para que puedan aprender en las claves del siglo XXI. En general la cuestión mecánica de las interfases no es extraña para estos niños, casi todos colaboran o realizan alguna actividad en el campo y esto significa que conocen “las máquinas” y su coordinación. aida y gabriel-9-10-09Pero ahora se trata de que ellos se acerquen a otras “maquinitas”, que son parte de un nuevo modelo educativo y que van a ser parte de su vida también en el futuro de acuerdo al avance tecnológico que se experimenta en el campo. Es un interés doble, que accedan a los mismos recursos con los que aprenden y se desarrollan otros niños y que estén preparados para el mundo del trabajo en la Sociedad de la Información.

– ¿Los talleres son parte de actividades curriculares o extracurriculares? Los docentes, ¿están presente en los encuentros?

Los talleres se desarrollan dentro de las actividades curriculares todos los viernes de 14 a 16 hs. en la única aula de la escuela rural donde siempre está presente Aída, la maestra y directora del establecimiento. Quien si bien conoce en forma muy rudimentaria las nuevas tecnologías por medio de sus hijos, no las domina. Aída no es del lugar, es de la provincia de Catamarca y desde hace más de quince años está en Rafaela. Es doblemente “inmigrante”.

– ¿Qué software o recursos digitales se utilizan en las clases?

Como todavía no colocaron la antena que necesitamos para tener mejor señal en el lugar, trabajo con el CD 5 de Educar que bajamos a cada una de las laptop, con Windows XP y con las imágenes que bajo a la carpeta para que ellos puedan trabajar y manipularla en collages, etc.

– ¿Cúal es el enfoque que tienen los talleres? ¿Qué elemento tiene mayor protagonismo a la hora de planificar las actividades: los contenidos, las herramientas, la metodología de trabajo?

A la hora de planificar el trabajo el protagonismo lo tiene la metodología, si la meta es que ellos aprendan a aprender, lo importante es que comprendan los mecanismos de acceso, producción y difusión de la información. Las herramientas son más limitadas en este lugar, y respecto a los contenidos, privilegio los multimedia interactivos porque los plurilenguajes son ricos al momento de educar los sentidos, captar otros e iniciar escrituras que puedan confluir en la construcción del conocimiento. Además esta misma riqueza nos permite contactarnos con distintas áreas. Como no tengo Internet, la única alternativa que tengo hasta que habiliten la antena es trabajar con materiales que me permitan experimentar distintas interfases como el cd de Berni de Educar, o bien subirles a las laptop distintos archivos que tienen que buscar, para leer y seleccionar la información. Fui de Tarsila do Amaral a la escritura de un minicuento inspirándome en la Gramática de la fantasía de Gianni Rodari, y aquí tuvieron que abrir archivos, buscar, pegar y editar una imagen y darle el formato literario a su trabajo. Elegí esta artista porque es cercana a ellos a través de la naturaleza y de las formas gigantes como el campo.

Estos niños reciben poco estímulo de los signos en su contexto, hay mucha distancia de por medio, y estos materiales nos traen palabras para pensar y crear.

Milagros 28-11-09– ¿Qué evaluación podrías hacer en relación a la experiencia? ¿Qué destacarías de tu labor docente en ese contexto, el trabajo realizado con los chicos y la integración de la propuesta en la institución educativa?

Es una experiencia tan rica que no acabo de evaluarla…. porque sé que interiormente abrió un camino que apenas se inicia. Soy muy cuidadosa con las palabras, valen: y no temo decir que fortaleció mis convicciones respecto a la necesidad de generar oportunidades de acceso a la educación. Así como de la importancia de los afectos y del respeto a la hora de aprender. Soy más comprensiva de los procesos de enseñanza, de sus tiempos y dificultades.

Para la escuela, la maestra y las madres que colaboran con algunas tareas escolares como las de portera y que suelen espiar cómplices detrás de las rejas de la ventana, también fue un cambio. Pudieron ver como sus hijos o sus alumnos en apenas unos meses aprendieron a manejar las laptop y ahora son ellos los que les enseñan lo que ya aprendieron a sus padres, los que “enseñan a aprender”. Y se ve el orgullo en sus rostros, del mismo modo que observamos la satisfacción en estos niños que se han apropiado de las laptop, a las que reconocen aunque sean todas iguales, por sus marcas.

Los viernes son especiales para esa escuela y en los recreos los niños del jardín suelen entrar para espiar las computadoras, hasta que uno de los chicos les explica como se usan.

– En relación a la evaluación del proyecto, y teniendo en cuenta la labor realizada sobre el campo educativo, ¿reformularías para otros años algunos puntos de la propuesta o harías algunas modificaciones?

Este proyecto continua el año que viene ya con Internet para observar el trabajo colaborativo. Y ahí el interés está en llevarlos hacia temas más complejos que exijan no sólo destrezas digitales sino un pensamiento más complejo. Tendría que contestarte esto el año que viene cuando se cierre este primer ciclo. Aunque así sobre la marcha te puedo decir que decidí incluir a los padres en esto, para ver si podemos hacer que ellos se acerquen por sus hijos a las nuevas tecnologías. Si en muchos hogares no hay Internet la escuela bien podría transformarse ese espacio de cambio intergeneracional, donde los niños pueden dejar de ser alumnos y enseñarnos.

El Tiempo del arte

Hace mucho que no recomiendo en el blog una exposición de arte en Buenos Aires. Sin embargo, vale la pena hacer la excepción para dedicar un espacio a una propuesta tan interesante como es El tiempo del Arte.

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La muestra está abierta al público en Fundación Proa hasta el 3 de enero. Se trata de un recorrido curatorial a cargo de Giancinto Di Pietrantonio, quien seleccionó distintas piezas de la historia del arte que van del XVII hasta el siglo XXI, ubicadas bajo ocho ejes temáticos: Poder, Cotidiano/ Vida, Muerte/Cuerpo, Mente/Amor, Odio.

Por tratarse de una propuesta bien conceptual, que requiere de la activa participación del público para encontrar nuevos sentidos y trazar articulaciones personales entre obras y temas/problemas, vale la pena contar para su recorrida, con el acompañamiento de una de las guías del museo. Ésta se sale del tipo de guías que son casi siempre monólogos aburridos y monocordes, para tener un estilo pedagógico más constructivista.

Hay que ir al museo de La Boca con la idea de que la muestra implica un esfuerzo intelectual de articulación de históricos problemas de orden filosófico, artísticos y sociales. Y seguro que en la variedad interesante de artistas, de soportes y estilos, encontrarán algunas obras que les guste más que otras. Es la contrapartida de una muestra especializada.

En una sala encontramos conviviendo el retrato del papa Inocencio X de Velázquez y El cuarto de los 100 reyes que ríen de Diego Perrone. Por otro lado está la obra El beso del artista conceptual Jorge Macchi, enfrente Cosmococas de Helio Oiticica. También una fotografía de Gillian Wearing del banquero diciendo estoy desesperado, el mingitorio de Duchamp, el trabajo fotográfico de rostros deformes de la cubana Ana Mandieta, un par de obras de León Ferrari. Y así muchos ejemplos más.