Narrar en Ciencias Sociales

Hace tres años que trabajo en la coordinación pedagógica del programa “Los Medios de Comunicación en Educación” de Fundación Noble. En este programa, tengo la oportunidad de trabajar en la capacitación permanente del equipo territorial que va a las instituciones educativas con una propuesta de taller orientada a la alfabetización mediática y digital. Ésta se centra en la formación de docentes de todas las áreas curriculares, sobre cómo planificar propuestas de clase, orientadas a la reflexión y análisis crítico de los contenidos mediáticos, como a la producción de medios de comunicación propios.
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Jóvenes, medios y educación

Les dejo una entrevista que me hicieron en noviembre del año pasado para el programa Tiempos líquidos que conducen Santiago Do Rego y Valeria Weise, en Radio Cultura FM 97.9, donde conversamos sobre la función de la educación en relación al uso medios digitales que realizan los jóvenes en la actualidad. La importancia de la alfabetización mediática para promover el consumo responsable de la información y producción de contenidos.

22-11-2014 Nota a Lorena Betta, especialista en alfabetización mediática y digital. by Tiemposlíquidos on Mixcloud

Curaduría de contenidos o consumo crítico

La curaduría forma parte de una práctica intelectual que proviene del mundo del arte. En los museos, por ejemplo, el curador de una exposición tiene una función clave en la presentación de la obra. No es un artista sino alguien que decide qué recorrido hacer de toda la obra; con una función más bien intelectual sobre la producción artística.

En los últimos años, con la democratización del acceso a Internet y el crecimiento exponencial de la información en las Redes, hizo que la curaduría se convirtiera en una práctica de organización y selección, donde los usuarios tienen una participación activa en la construcción de sus propios recorridos. El content curator explora para seleccionar, agregar, filtrar, compartir y dar sentido a la información más relevante para una comunidad.

El curador organiza el caos, la “infoxicación” (intoxicación informativa), en términos de Alfons Cornella. Tenemos más información de lo que humanamente podemos procesar. Para este autor una manera de resolver este tema es “diseñar instrumentos para reducir el ruido informacional que recibimos, y aumentar la productividad del tiempo de atención de que disponemos”.
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Conectar Igualdad. El diseño de la política educativa

Lo que sigue son extractos de un trabajo realizado en julio del 2012 en el contexto de un análisis de la política educativa universal orientada a la inclusión digital y mejora de la calidad educativa como es el Programa Conectar Igualdad que impulsa el gobierno argentino. El Plan se está implementando en la actualidad en todo el territorio nacional, y acaba de iniciar la tercera y última etapa.

Lo que se expone a continuación es una breve introducción al modelo 1a1, una descripción de Programa y las funciones que tienen a su cargo los organismos para la implementación en las escuelas. El texto expone el diseño de la política, y no en la implementación. En la formulación del Programa se evidencia su complejidad, por la cantidad de actores y organismos intervienientes en el proceso de implementación.

Quedará para otro momento trabajar la “otra” complejidad que supone poner en práctica el Programa que, contra cualquier pronóstico, ha dado resultados muy positivos que han transformado la actividad educativa de las escuelas y las aulas, que ha producido cambios en la vida cotidiana de los jóvenes y docentes.

I. Antecedentes del modelo pedagógico uno a uno

La creación del Programa Nacional Conectar Igualdad de incorporación de las TIC al sistema educativo bajo el modelo uno a uno, se da en simultáneo a la implementación de otras iniciativas en Latinoamérica y el mundo. Los Estados nacionales como respuesta a la brecha existente en el acceso a las tecnologías y al conocimiento, llevan adelante políticas de alfabetización digital basadas en la implementación de modelos uno a uno, y orientado a niños y jóvenes en edad escolar. A partir de estos planes, se distribuyen computadoras portátiles a cada estudiante para ser utilizadas en la escuelas y en los hogares.

Los orígenes de este modelo educativo para la universalización del acceso, se lo debemos a Nicholas Negroponte, un ingeniero del laboratorio en el MIT, que en el 2005 desarrolló una computadora de bajo costo. El proyecto se llamó OLPC (One Laptop Per Child) y el objetivo fue venderlas a los Estados Nacionales de los países más pobres del mundo, para reducir la brecha social y digital de las poblaciones más jóvenes.

Los primeros en incorporar las computadoras de Negroponte, las XO, fueron Perú (Proyecto Huascarán) y Uruguay (Plan Ceibal) en el 2007 (Argentina solo realizó un piloto ese mismo año). En adelante se sumaron otros países que implementaron el modelo uno a uno en Colombia, Chile, Brasil, Argentina. En el caso de nuestro país, varias provincias como San Luis, Río Negro, La Rioja, Ciudad de Buenos Aires lanzaron su planes provinciales de alfabetización digital. Vale mencionar que las computadoras de Negroponte en Argentina solo están en La Rioja. El resto de las provincias y el plan nacional Conectar Igualdad distribuye netbooks basadas en la tecnología de Intel.

El modelo uno a uno significa un avance respecto de las políticas de alfabetización digital implementadas con anterioridad en Argentina desde el sistema educativo, en tanto, en este caso, la computadora es una herramienta que pertenece al alumno, y no ya a la escuela.

Con anterioridad a las políticas de inclusión digital a través de los modelos 1 a 1, las tecnologías digitales se instalaron con mayor popularidad en el sistema educativo argentino a partir de la década del 90 (Dussel, I; Quevedo, L., 2010). El ingreso de computadoras a las escuelas se realizó bajo el “modelo laboratorio”. Las computadoras se montaban en gabinete de informática para el acceso de toda la institución al espacio (DINIECE, 2007). Sin embargo, su uso efectivo estaba sujeto a la demanda del docente y a proyectos pedagógicos mediante que involucraran el uso de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación).

II. Descripción del Programa Nacional Conectar Igualdad

El 6 de abril del 2010, a través del Decreto 459/10 del Poder Ejecutivo Nacional, se crea el Programa Nacional Conectar Igualdad de la República Argentina.

El Decreto establece el inicio de una política de inclusión educativa que busca democratizar el acceso y uso de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en todo el territorio nacional, para mejorar las condiciones de los aprendizajes. La igualdad en el acceso es la condición para la formación de los estudiantes y docentes en las competencias digitales adecuadas a su desarrollo personal, cívico y profesional en la Sociedad del Conocimiento.

El Plan se propone la distribución de 3 millones de netbooks, una para cada alumno y docente de las escuelas públicas de educación secundaria y educación especial; y aulas digitales móviles para alumnos y docentes de Institutos de Formación Docente. El decreto contempla, además, la formación de los profesores y la elaboración de propuestas educativas para mejorar el proceso de enseñanza aprendizaje.

El decreto se fundamenta en el artículo 14 de la Constitución Nacional, que establece el derecho a enseñar y a aprender, y en la normativa educativa sancionada en el 2006, Ley 26.206, de Educación Nacional, que promueve la equidad, inclusión y calidad educativa. La Ley establece la incorporación de las TIC en los distintos niveles, modalidades educativos y a la formación docente. Establece el acceso a la información y al conocimiento como un derecho que debe estar garantizado por el Estado (artículo 7). Y en el artículo 8 dice que “la educación brindará las oportunidades necesarias para desarrollar la formación integral de las personas a lo largo de toda la vida” (artículo 8).

Con respecto a la educación secundaria y educación especial, objeto del Programa Conectar Igualdad, la Ley de Educación mencionada, establece que las escuelas secundarias “tienen como objetivos formar sujetos responsables, capaces de utilizar el conocimiento como herramienta para comprender y transformar constructivamente su entorno social, económico, ambiental y cultural y de situarse como participantes activos en un mundo en permanente cambio.”
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La identidad de los jóvenes digitales

Con los cambios tecnológicos, económicos y sociales, se modifican las identidades. Bajo el paradigma moderno, estaban construidas y aseguradas a partir de la pertenencia y la relación del individuo a las instituciones (Estado y familia) que le proveía de normas y códigos comunes, y estaban ligadas a un territorio. Con la globalización y la digitalización de la cultura, la identidad se convierte en algo provisorio, fluctuante y desterritorializado.

En este escenario de cambio permanente, donde los límites entre lo real y virtual se confunden, donde la vida online crea nuevas nociones de espacio y tiempo, Gustavo Efron aborda la constitución de la identidad en los jóvenes.

Los jóvenes son el público que más consume y produce -aunque no el único- los medios digitales. Son muchos los que tienen una participación activa en comunidades virtuales de todo tipo, lúdicas, profesiones, etc. Esos entornos son también sus espacios de pertenencia. Pasan tiempo actualizando el Facebook, subiendo fotos al fotolog, comentando el MySpace de un amigo, o enviado decenas de SMS por día, por citar algunos ejemplos.

Existe toda una corriente de publicaciones que denomina a los jóvenes de esta época “nativos digitales”, una clasificación que pretende dar cuenta de la cultura audiovisual e hiperconectada, donde desde pequeños utilizaron las tecnologías digitales, y desarrollaron capacidades y habilidades para operar con esas herramientas que las generaciones anteriores no tuvieron. Entre sus habilidades se destaca la intuición en el uso y manejo de los dispositivos que van apareciendo en el mercado, la rapidez con que se comunican con sus amigos y el multitasking, es decir, la capacidad de hacer varias tareas al mismo tiempo (ver TV, chatear, estudiar, conversar con alguien en persona, etc).

Ahora bien, esta categoría de “nativo digital” que acuñó Marc Prensky en el 2001 estaría pasando por alto algunas cuestiones como ser el nivel socioeconómico al que pertenecen los jóvenes, que daría como resultado diferencias en el desarrollo de capacidades cognitivas limitadas a las posibilidades en el acceso a las nuevas tecnologías. Un factor clave que no descuidó Gustavo Efron en su texto Jóvenes: Entre la cultura cibernética y la cultura letrada.

Podríamos agregar que la categoría nativo digital explica la identidad de una generación a partir de supuestas habilidades que “traen consigo”, pero no tiene en cuenta la evolución de las mismas en el cambio mediático. El binarismo entre nativo e inmigrante es utilizado por los propios inmigrantes, para explicar un contexto que no es natural para ellos.

A la brecha generacional podríamos sumarle una nueva brecha que se da en relación a la educación, que es lo que David Buckingham llamó “la distancia entre lo que sucede dentro de la escuela y fuera de la escuela”, en la vida cotidiana de los jóvenes.

Mientras la escuela siga abordando a las tecnologías como cajas negras, como catedrales inaccesibles del conocimiento digital, se está perdiendo la oportunidad de alfabetizar más en las habilidades sociales que hoy necesitan los jóvenes para participar en sus comunidades, virtuales y físicas, y además para asimilar de una manera crítica los medios que consumen diariamente.

La identidad de los más jóvenes está tan en juego como la identidad de quienes los estudian como si la era postindustrial no los afectara. Enrolar a toda una generación con una etiqueta como la de nativos digitales que connota prácticamente un cambio de ADN (un postADN), disrupciones neuronales, biológicas, motrices y sociales, está más relacionado con la crisis de las identidades de quienes observan que con aquella de quienes están siendo observados.

Las instituciones educativas que habitan los más jóvenes están repletas de tecnologías que fueron naturalizadas y apropiadas, perfeccionadas y expandidas por modelos pedagógicos que evolucionaron durante décadas. La relación del proceso de enseñanza y aprendizaje con las tecnologías es tan extensa como la historia de la educación formal.

La identidad, siempre, pero más todavía en una época de aceleración de los cambios de hábitos y las formas de consumo cultural, es un proceso, no un objeto inmóvil al que se puede caracterizar. La identidad de los jóvenes evoluciona en forma reticular y las tecnologías digitales y nuevos medios tienen un papel sustancial en esos procesos. No tanto como un motor del cambio, sino como un catalizador de la transformación de la vida cotidiana que todos experimentamos.

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Reflexiones sobre el modelo 1a1: evaluación y seguimiento

“El modelo 1a1 tiene sus particularidades, pero hay que integrarlo con otras innovaciones que se han hecho en la escuela”

“A los procesos de innovación hay que evaluarlos y acompañarlos porque el proceso de innovación significa cambios en los sujetos.”

“Tienen que cambiar las culturas escolares para que impacten en los resultados de aprendizaje. Porque si no va a pasar con otros programas que pasan dos o tres años y los aparatos quedan tirados porque nadie los integró de forma contenida y eficiente.”

“Los riesgos son no prever que esto requiere de tiempos para que los sujetos se apropien de la innovación, la consoliden como parte de su quehacer.”

“Este es un proceso mayor, la tecnología está al servicio de un fin mayor que es transformar la escuela.”

Marta Elías. Coordinadora del Proyecto Montegrande en Chile. Consultora en temáticas de seguimiento.

Fuente: Educ.ar

Proyecto OLPC Perú. Entrevista a Oscar Becerra

Director de la Dirección General de Tecnologías del Ministerio de Educación del Perú, a cargo del proyecto OLPC que se implementa en el país en escuelas primarias rurales desde el año 2007. Lo conocí a comienzos del 2010 en la sede ministerial, donde trabajé con el equipo pedagógico que coordina la ejecución del programa 1a1.

La semana pasada, aprovechando mi visita en la ciudad de Lima, lo entrevisté para que cuente sobre el estado de situación del proyecto. Aquí les dejo parte del material.

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1a1: La resonancia del cambio

Lo primero que cambia es el aula. La representación visual que tenemos de ella, se modifica de forma indeclinable con el modelo 1a1 en marcha.

La más evidente de las transformaciones se relaciona con la arquitectura e infraestructura del aula. Por lo general nos encontramos con que no están preparadas para la saturación tecnológica. Faltan toma corrientes para abastecer de energía a las computadoras, y esto termina condicionando y “desordenando” –o, mejor, proponiendo otro orden de- la distribución de los alumnos en el espacio. Se diseñan sistemas de alargues que en el corto plazo traen dificultades en la circulación y dinámica del aula.

Al agregarse nuevas tecnologías al ecosistema áulico la función que cada herramienta cumple es redefinida. Se necesita establecer criterios que determinen qué lugar tendrá el cuaderno y la laptop para el desarrollo de la clase, y cómo se articularán entre sí. Una vez más, le negociación entro lo viejo y lo nuevo emerge en cada instante de la clase.

La irrupción de lo digital hace que la distribución de los materiales y actividades del aula también cambien. Se vuelven necesarios nuevos criterios que organicen la circulación de los recursos digitales. También se redefine la modalidad de trabajo con la posibilidad de combinar lo presencial y virtual al mismo tiempo.

En cuanto a la planificación de la clase, cambia el tiempo establecido de desarrollo de las actividades. Varía la habilidad y destreza de los estudiantes dependiendo de la formación previa que tenga cada uno. Así, es necesario aplicar estrategias de nivelación de los conocimientos en el manejo de las herramientas.

Los enfoques y metodologías de trabajo también deben redefinirse en este nuevo escenario. La presencia de la tecnología digital en el aula (que no necesariamente está centrada en la computadora) instala con ella la posibilidad de acceso a medios digitales, plataformas Web centradas en la participación y el intercambio fluido de información entre sus usuarios, que “distraen” la atención (o, de nuevo, proponen otro tiempo de atención) del estudiante en el desarrollo de la clase.

Emerge en todo modelo 1a1 una mayor alternancia del trabajo grupal y el individual. Es necesaria una planificación que organice la actividad conforme a las nuevas posibilidades que brindan las nuevas tecnologías. Como también es necesario reformular los resultados esperados, hasta ahora traducidos en productos que se esperan de los alumnos.

En el cambio se ven afectados también los criterios de evaluación para medir los aprendizajes. En la medida que se agregan nuevos lenguajes y formatos, se añaden nuevas competencias que habrá que desarrollar en los estudiantes, con nuevos instrumentos de medición.

Foto 1: Crédito Christoph Derndorfer
Foto 2: Crédito Lorena Betta

Modelo 1a1: ejes del cambio.

Modelo 1a1: ejes del cambio educativo

La implementación del modelo 1a1 en la escuela abre nuevas posibilidades de interacción entre docentes y alumnos con la información, que se traducen en nuevas formas de acceder y producir el conocimiento en el aula.

Del mismo modo en que tecnologías tradicionales que históricamente habitan las aulas -como la tiza, el pizarrón, el cuaderno, el manual de texto, entre otros-, contribuyen a organizar las prácticas de enseñanza y aprendizaje, las tecnologías digitales hacen lo suyo. A través de ellas se introducen nuevas formas de organización y distribución del conocimiento que exige una redefinición del rol del docente y los alumnos.

El modelo comunicacional de la escuela tradicional está ligado todavía a la cultura del libro, propia de la sociedad industrializada. El conocimiento a través del libro asegura su conservación y trasmisión a lo largo del tiempo, como también el control de quienes están autorizados a difundirlo. Las formas de trasmisión del saber en la enseñanza fueron siempre unidireccionales y jerárquicas, centradas en la figura del docente como depositario y emisor del conocimiento.

Bajo este mismo modelo pedagógico, los estudiantes tienen una actitud pasiva y receptiva frente a los contenidos propuestos por el docente. Son el objetivo de la enseñanza broadcast: uno emite (el docente), muchos escuchan (los alumnos).

La eficacia que la cultura del libro todavía hoy tiene sobre la pedagogía tradicional, hace que otras formas de producción cultural queden relegadas. Es lo que sucedió con los intentos de integración de los medios audiovisuales como la televisión y el cine a las estrategias de enseñanza formal, y ahora está sucediendo con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Interactividad, hipertextualidad y la multimedialidad son características intrínsecas de las nuevas tecnologías que involucran los modelos 1a1 y propiedades poco exploradas en los modelos pedagógicos tradicionales. Suponen sujetos con prácticas distintas a las propuestas por el modelo de comunicación y distribución del conocimiento que propuso el libro en las escuelas.

Las fuentes de información, antes almacenada en los libros y bajo el control del docente, en los modelos 1a1 están descentralizadas y distribuidas en el ciberespacio al alcance de todos, y donde los estudiantes pueden acceder en forma ubicua. Las puertas de acceso a los contenidos de la clase se multiplican y los caminos para acceder a ellos son variados. El docente pierde el control, pero cuidado, no necesariamente la autoridad.

1a1 significa que los alumnos de una clase pueden tener una relación más activa con los objetos de aprendizaje, con sus compañeros y una interacción más fluida con el docente. Pueden ampliar los contenidos desarrollados y aportar a la clase más información tomada de su propia investigación en la Web. Pueden también intercambiar datos con sus compañeros, como también producir documentos en forma colaborativa.

Del mismo modo, al docente también se le presenta una riqueza informacional inédita, una variedad de lenguajes, formatos y medios que puede aprovechar para ampliar sus conocimientos y competencias, y redefinir sus estrategias didácticas para la enseñanza en este nuevo contexto.

1a1: la resonancia del cambio.

Impresiones del aula en el modelo 1a1

El aula como espacio de aprendizaje y producción del conocimiento adquiere un nuevo sentido con la implementación del modelo una computadora por niño. Y el cambio se da en varios sentidos.

En primer lugar el tema de la disposición de los sujetos y recursos en el espacio. La organización de los bancos a lo largo de la jornada de clases se modifica permanentemente. Depende la actividad que se realice, pero también del tiempo que dure la batería. El lugar de los estudiantes se va modificando en función de los tomacorrientes disponibles o al alargue más cercano. Con lo cual hay que estar más atento al suelo para no terminar enrollado con algún cable.

La pregunta que inquieta a todos la primera clase, el soporte sobre el cual van a registrar sus apuntes: “miss ¿vamos a usar en su clase cuaderno o laptop? ¿cuaderno y laptop? ¿cuaderno solo? ¿laptop sola?”
Coexistiendo cuadernos y netbooks en el aula, no hay ninguna razón por la que tengamos que desechar la primera tecnología en beneficio de la segunda sólo porque suena más innovador. En todo caso nos pone a pensar en las posibilidades de las tecnologías para resolver cuestiones prácticas del quehacer diario en la escuela. Y lleva un tiempo poner la tecnología a disposición del proceso de enseñanza aprendizaje. Al comienzo no deja de ser una “prótesis” que con el tiempo y el uso se naturaliza.

Y también, lo más sorprendente es la rapidez con que los estudiantes se adaptan al nuevo sistema. Me refiero a la velocidad con que se organizan en red, donde cada uno irá adquiriendo una nueva función del aula respondiendo a la coyuntura. Por ejemplo, está el que se encarga de armar un powerpoint con los apuntes de clase para distribuirlo a sus compañeros, está el que se especializa en quitar los virus de la netbooks para los “menos” expertos, está el que comparte el modem inhalámbrico cuando falla la red, el que trajo los parlantes de su casa para ver películas en clase, o el que baja la película por la noche para verla al día siguiente con el docente.

En fin, mucho se aprende de estas formas de organización y colaboración entre los estudiantes que nos da lecciones sobre cómo el aula tradicional y panóptica obsolesce, deviniendo silenciosamente en otro espacio más dinámico y cambiante.