Category archives: Historia del arte

El Tiempo del arte

Hace mucho que no recomiendo en el blog una exposición de arte en Buenos Aires. Sin embargo, vale la pena hacer la excepción para dedicar un espacio a una propuesta tan interesante como es El tiempo del Arte.

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La muestra está abierta al público en Fundación Proa hasta el 3 de enero. Se trata de un recorrido curatorial a cargo de Giancinto Di Pietrantonio, quien seleccionó distintas piezas de la historia del arte que van del XVII hasta el siglo XXI, ubicadas bajo ocho ejes temáticos: Poder, Cotidiano/ Vida, Muerte/Cuerpo, Mente/Amor, Odio.

Por tratarse de una propuesta bien conceptual, que requiere de la activa participación del público para encontrar nuevos sentidos y trazar articulaciones personales entre obras y temas/problemas, vale la pena contar para su recorrida, con el acompañamiento de una de las guías del museo. Ésta se sale del tipo de guías que son casi siempre monólogos aburridos y monocordes, para tener un estilo pedagógico más constructivista.

Hay que ir al museo de La Boca con la idea de que la muestra implica un esfuerzo intelectual de articulación de históricos problemas de orden filosófico, artísticos y sociales. Y seguro que en la variedad interesante de artistas, de soportes y estilos, encontrarán algunas obras que les guste más que otras. Es la contrapartida de una muestra especializada.

En una sala encontramos conviviendo el retrato del papa Inocencio X de Velázquez y El cuarto de los 100 reyes que ríen de Diego Perrone. Por otro lado está la obra El beso del artista conceptual Jorge Macchi, enfrente Cosmococas de Helio Oiticica. También una fotografía de Gillian Wearing del banquero diciendo estoy desesperado, el mingitorio de Duchamp, el trabajo fotográfico de rostros deformes de la cubana Ana Mandieta, un par de obras de León Ferrari. Y así muchos ejemplos más.

Duchamp en la web

Making sense of Duchamp es un website que creó Andrew Stafford sobre Marcel Duchamp. Un sitio muy claro en términos de arquitectura de la información que favorece la integración de la trayectoria vital y artística del autor.

El grabado como forma de evangelización

Unas semanas atrás hablábamos del tema del grabado, y del momento de su incorporación a la cultura argentina a principio de siglo pasado junto con crecimiento de los medios de comunicación y la consolidación del mercado editorial. Nosotros poníamos el ejemplo de Facio Hébequer y los artistas del pueblo, de cómo utilizaban este medio expresivo en sus especies, litografía y aguafuerte, antes que la pintura de caballete, en la medida que permitía un alcance más masivo, accesible a las clases populares, coincidente con su interés de pensar un arte al servicio del pueblo.

Ahora de nuevo me vuelvo a topar con el grabado pero retrocediendo unos cuántos siglos atrás al momento de la colonización americana. Investigando sobre la llegada del arte Europeo a nuestro continente, fundamentalmente al Perú, encuentro que el grabado y -no solo la pintura- tuvo una fuerte importancia en la tarea evangelizadora que llevaron adelante las órdenes religiosas. El grabado era indispensable por su poder comunicador, en un lenguaje sencillo sin complejidades podían trasmitir los dogmas de la fe como la Eucaristía y La Santísima Trinidad.

Pero además los grabados -que venían de Amberes-, se convirtieron en una fuente de inspiración de los pintores peruanos. Eran modelos construidos especialmente para tal fin. Se creaban por encargo y tenían como finalidad contribuir a la catequización visual de las ágrafas culturas andinas.

La llegada de las imágenes al Perú se registra hacia fines del siglo XVI luego del Concilio de Trento entre 1545 y 1563. Es el momento en que España, como abanderada de la Reforma, asume frente a la Iglesia la misión de evangelizar a través de las imágenes.
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Crisis del modernismo

El historiador del arte Jorge Lopez Anaya hoy publicó un artículo muy breve en la sección arte del diario La Nación con el título La crisis del estilo modernista. El texto retoma el concepto de “modernismo”, explotado por Clement Greenberg, y la crítica que desde un sector de la vanguardia norteamericana planteaba hace más de 50 años contra la pureza y coherencia modernista.

Viene bien para tomar nota de autores sobre el tema.

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Ayer visitamos el taller de TA.RE.A. (Taller de Restauro de Arte), ubicado en el barrio de Barracas, espacio que fue sostenido durante una década por la Fundación Antorchas junto a la Academia Nacional de Bellas Artes hasta el año 2004, que fue cedido a Universidad Nacional de San Martín. Actualmente continua desarrollando las actividades de los inicios, la restauración y conservación del patrimonio artístico y bibliográfico nacional.

Es un lugar muy cálido, con gente igual de cálida, y además tiene una biblioteca importante, para quienes están abocados al estudio del arte colonial.

Por la independencia del arte

“El escritor debe ganar dinero naturalmente para vivir y escribir; pero no debe, en ningún caso, vivir y escribir para ganar dinero. El escritor nunca considera sus trabajos como un medio, sino como fines en ‘sí’. Tan lejos están de ser medio para él y para los otros que, si es necesario, sacrifica su existencia por la de sus obras…” [Karl Marx]

Marx es uno de los referentes del “Manifiesto por un arte revolucionario independiente” de 1938 que firman André Breton y Diego Rivera. Tal como el filósofo decimonónico piensa el trabajo del escritor como un fin en sí y no como un medio, aquí se hace extensivo al plano artístico y científico en general.

Marx viene bien en su rechazo a quienes quieren alienar la libertad de expresión, a quienes vienen coaccionando la libre imaginación de la creación artística. La crítica va dirigida hacia la URSS y su dirigencia, en tanto los consideran los usurpadores de la revolución.

Para Breton, el Manifiesto por la independencia total del arte que él y Rivera firman, tiene que ver con la polémica que Trotsky mantenía con el comunismo soviético a la cual ellos se suman. Éste polemiza con los partidarios de una supuesta “cultura proletaria”, y defiende la apropiación del conjunto de la cultura humana por parte de las masas trabajadoras, en el marco de una revolución que había desatado inmensas energías creativas. Trotsky no desvinculaba el arte de las clases sociales, sino que se oponía a trazar un paralelo entre dictadura proletaria y arte proletario, y toma partido decididamente por la más absoluta libertad de creación artística, contra la institucionalización del arte soviético “oficial” y el “realismo socialista”.

El Manifiesto convoca a los “sostenedores revolucionarios del arte a servir a la revolución por los métodos del arte y para defender la libertad misma del arte contra los usurpadores de la revolución”. El objetivo es crear una Federación internacional del Arte Revolucionario independiente (FIARI), para unir a aquellos artistas e intelectuales aislados que desperdigados por el mundo deseen buscar nuevas rutas y no subvenciones.

Y al final del texto rezan: “Lo que queremos: ¡ La independencia del arte – por la revolución; la Revolución -por la liberación definitiva del arte!”

Siqueiros en Argentina

A principio de la década del 30 Argentina también era parte del movimiento muralista con sede en México.

En 1933 el pintor David Alfaro Siqueiros llega a la Argentina -después de su paso por Los Ángeles y Montevideo- invitado por la Sociedad “Amigos del Arte”, a través de la escritora Victoria Ocampo a dar un ciclo de conferencias y presentar una exposición individual. En este marco conoce a Natalio Botana, editor en aquel momento del diario Crítica, quien le encarga a Siqueiros la decoración del bar ubicado en el sótano de su casa de campo. El pintor se traslada a la provincia de Don Torcuato, instalándose en la quinta Los Granados, finca donde ejecutaría dicha tarea.

Dado que la superficie sobre la cual debía trabajar era semicilíndrica, necesitaba implementar un efecto óptico a su mural. Para ello se valió de modelos desnudos sobre placas de vidrio y los fotografió en varias posiciones desde diversos ángulos proyectándolos sobre las paredes del cuarto obteniendo como resultado, desnudos distorcionados como si estuviesen reflejados por un prisma en una serie de imágenes irradiadas sobre todos los puntos de las paredes.

Para llevar a cabo este trabajo, convoca a pintores argentinos como Lino Enea Spilimbergo, Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino, el escenógrafo uruguayo Enrique Lázaro y el realizador cinematográfico León Klimosvky, a colaborar en el proyecto mural con el título “Ejercicio plástico”.

Además de esta obra, Siqueiros deja por escrito en el diario Crítica, un llamado a los plásticos argentinos a crear en el país y en Uruguay, “las bases de un movimiento, plástico monumental para las grandes masas populares”. Es decir, la propuesta artística apunta a la conformación en América del Sur un arte monumental que deje de lado el caballete, la producción pictórica y escultórica de los museos, para habitar las calles y los espacios públicos más visibles. Considera el arte “como servicio público y un bien colectivo”.

Cito algunas de las intenciones del manifiesto

“Vamos a restituir a la plástica el único sistema posible para su enseñanza, que consiste en la aplicación del principio invariable de que no se puede enseñar a pintar, a esculpir, a grabar, más que haciendo participar al aprendiz en el proceso total de la obra en desarrollo y ligando a los hechos diarios y concretos de ese desarrollo las enseñanzas teóricas correspondientes.

[…]


Vamos a salir de la penumbra plácida del atelier y escuelas montparnasianas para caminar por la plena luz de las realidades humanas y sociales de las fábricas, de las calles, de los barrios obreros, de las carreteras y del campo enorme con sus chacras y estancias”

Texto completo

Antropofagia

Oswald de Andrade en 1928 escribe el Manifiesto antropófago en Brasil, donde propone una nueva forma de pensar la dependencia cultural de aquel país, con el desafío de recuperar la cultura originaria sin eliminar la heredada.

La antropofagia, tiene raíces en la historia de la cultura brasileña, pero también sus antecedentes en el psicoanálisis freudiano y su estudio Totem y Tabú, el primitivismo reivindicado por el surrrealismo de Bretón, el “Manifeste Cannibale” escrito por Francis Picabia en 1920 y la teoría rousseauniana del Buen Salvaje, entre otros.

Aunque el objetivo de los antropófagos es restituir una tradición anterior a la conquista pues la consideran auténticamente brasilera, ésto no supone eliminar ese otro moderno y civilizado que es lo importado. El tema es absorber la cultura del enemigo, incorporar lo divergente para lograr lo propio.

“Antropofagia. Absorción del enemigo sacro. Para transformarlo en tótem. La humana aventura. La terrena finalidad”
.

El primitivismo entonces, en este escenario, no opera como asimilación armoniosa y pacífica de la otredad, sino como signo de deglución crítica del otro moderno y civilizado. “Tupy, or not tupy that is the question” escriben estos vanguardistas, jugando con la expresión hamletiana “to be or not to be”.

La artista plástica Tarsila do Amaral, es una de las iniciadoras de la antropofagia brasilera, y Abaporu la obra más representativa del movimiento modernista de dicho país. El nombre “Abaporu” alude a una palabra indígena que significa “hombre que come”, y la obra increíblemente pertenece actualmente al Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), tras la adquisición del coleccionista Eduardo Constantini por US$ 1. 500.000.

Entrevista a Gabriela Siracusano

El Portal educ.ar entrevista a Gabriela Siracusano, una historiadora del arte dedicada al período colonial latinoamericano, investigadora del Conicet, docente de la UBA, docente en la maestría de Historia del arte del Idaes, y además acaba de ganar una beca Guggenheim para continuar con sus investigaciones.

En la nota cuenta su paso por Tarea allá por los años 80, fundación creada por la Academia Nacional de las Artes y la Fundación Antorchas con el objetivo de restaurar y conservar todo el patrimonio artístico nacional, donde la historiadora trabaja interdisciplinariamente con restauradores y químicos, con resultados sumamente positivos. Es a partir de su interés por el saber de los químicos, que comienza a trabajar con el tema de los materiales para el análisis de las imágenes del período colonial.

En su último libro El poder de los colores, trabaja esta cuestión y sostiene que el color es muy importante en las imágenes coloniales del área andina entre los siglos XVI y SXVIII, en tanto a partir de ellos se puede conocer las formas de organización social, económica y política y prácticas rituales en la vida andina.

Entrevista

Desaparece obra de Fernando Traverso

El artista Fernando Traverso, autor del clásico stencil de la bicicleta vacía estampada en 350 paredes de las calles rosarinas, denuncia a las autoridades del Museo de Bellas Artes Castagnino y la empresa Bodegas Chandon por la desaparición de 350 fotos suyas de una exposición que se llevó a cabo unos meses atrás en el salón Chandón (Tucumán 2005) de la ciudad de Rosario.

Nota completa de la denuncia de Traverso

Vía| wokitoki
Vïa| wokitoki

Recuperar la tradición

Tiempo atrás hablábamos del diálogo que los artistas contemporáneos mantienen con la tradición. En el Centro Cultural Recoleta, una impresión digital sobre vinilo de Leonel Luna que lleva por título Manifestación 2002, evoca la tan conocida obra de Antonio Berni Manifestación 1934.

En entrevista con Página/12, Luna habla de la influencia que mantiene su obra con el pensamiento de Michel Foucault, que ilustra muy bien el trabajo que acabo de citar. Allí dice:

“La genealogía es una manera de evadirse de las herencias y legados de sangre, para trazar orígenes y sistemas teóricos por parte de quienes no tengan escudo y blasón. Es un esquema de democratización más o menos lógico, más o menos arbitrario”