De la infraestructura tecnológica a la infraestructura pedagógica

457846_21Muy completo el Informe de Evaluación del Programa Pizarra Digital presentado por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón y Microsoft España, y elaborado por la Universidad Autónoma de Barcelona.

El estudio se realizó entre los años 2008 y 2009 (aunque el programa en su fase experimental comenzó en el 2005) en 131 centros escolares de educación pública primaria, y se tomó como referencia la opinión de directivos, profesores, alumnos y familias de Aragón.

Los resultados de la evaluación se analizan a la luz de los objetivos propuestos por el programa, esto es, “elevar la competencia digital de los alumnos al finalizar la escuela primaria… y el componente social, al acercar la sociedad de la información al entorno familiar del alumno”.

Los datos evidencian un aumento de la motivación de los alumnos en la clase, que se traduce en un crecimiento significativo del rendimiento escolar y la adquisición de nuevas competencias. También se incrementó la alfabetización digital de los docentes y la formación permanente, que repercutió en cambios de orden metodológico. Su implementación afectó fundamentalmente materias como matemática y lengua.

“Los docentes consideran que las TIC contribuyeron a incrementar la búsqueda de información, la autonomía personal, la organización y selección de contenidos o la creatividad y el trabajo en equipo”, destaca el informe.

Si bien el grado de desarrollo depende directamente del grado de penetración de las TIC en el aula, lo cierto es que son competencias que no tienen que ver exclusivamente con lo digital en términos instrumentales.

Es evidente que el principal desafío en la implementación de este tipo de programas es modificar la dinámica de enseñanza aprendizaje tradicional, y superar la perspectiva instrumental de las tecnologías a la que se sujeta asiduamente la comunidad educativa. El tiempo de desarrollo de un proyecto y la metodología de implementación es lo decisivo para el programa avance y al final de un proceso considerable dé resultados positivos.

Una tablet pc por alumno abren otras posibilidades. En los dos años en los que trabajé en la implementación de la pizarra digital en la escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires, las transformaciones que más arriba se mencionan ligadas al programa aragonés, son horizontes lejanos a considerar en la evaluación la realidad escolar porteña. La razón es bien sencilla: una pizarra por escuela es insuficiente para lograr un cambio significativo en la dinámica escolar en lo inmediato. Indefectiblemente el trato que se hace de esa tecnología, es la de un objeto de lujo utilizable por los docentes para una clase “especial” o “complemento” de una propuesta más amplia. (Esto sin desmerecer la importancia que tuvo la pizarra para escuelas que se encontraban en una situación de escasez extrema de lo digital. Ahí las variables de evaluación obviamente que necesariamente son otras).

En definitiva, lo que está en juego es una negociación entre infraestructuras tecnológicas e infraestructuras pedagógicas. Alejandro Piscitelli viene trabajando esa instancia del campo educativo desde hace años. Su último libro, Nativos digitales, profundiza en esa discusión, y se explaya sobre los modelos 1 a 1, proyectos de inclusión digital a masiva que necesariamente pone en jaque las prácticas y estrategias de enseñanza, a la hora de planificar la educación de las nuevas generaciones.