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Yo los vi!

Viven en Chamberí y todas las tardes salen uniformados con sus lanas largas y grises, jeans ajustados, tachas, tatuajes para el lado de la Gran Vía.

Una de los primeros símbolos madrileños que conocí después de la esquina de Schweppes donde se filmó El día de la bestia. De Madrid Me Mata tomo la foto que a su vez fue tomada de acá.

El País les hizo una nota que revela por fin el enigma de los heavies de la Gran Vía. Leanla porque el trajín es llamativo.

Fast Food Nation

Ayer fui a ver Fast Food Nation sin demasiada información previa, salvo con el comentario que después de verla no dan más ganas de comer hamburguesa. Efectivamente salí con la misma sensación, pero además impresionada de lo bien que desde la ficción se enfoca el tema de la comida chatarra. Porque si bien la denuncia se centra en los ingredientes de las hamburguesas Mickey’s (el motivo de la investigación) todo el tiempo está cruzada con la precariedad de las condiciones laborales que padecen a diario los trabajadores, resultado en definitiva, de la expansión de la cultura fast food.

Creo que su director Richard Linklater, cuyo guión es de Eric Schlosser, a diferencia de Michael Moore llega un poco más lejos, no se limita a localizar culpables, sino a plantear un estado de situación complejo en la que las víctimas no sólo son los consumidores, sino también los inmigrantes ilegales, los jóvenes estudiantes, los empleados de marketing, etc.

Por ahí la misma comparación que hacemos entre Richard Linklater y Moore -más allá del formato documental o ficción- es la que podríamos hacer entre Gus Van Sant y Moore. Si nos centramos en Elephant y Bowling for Columbine, el tema de ambos films es el mismo, pero el modo en que se enfoca el problema es completamente diferente. En la primera la violencia en EEUU no es el resultado de uno o varios culpables, sino de un sistema mucho más complejo donde entran a jugar las instituciones educativas, el Estado y otros actores sociales, todos son víctimas y victimarios a la vez. En cambio Moore está detrás del victimario, sea la tele, sea la asociación de amantes del rifle, se el banco, sea….

En fin. Me parece que está buena mirar Fast Food Nation, y además para no perderse Bruce Willis o Ethan Hawke cuando entran escenas con intervenciones muy divertidas. Cae bien además que no tengan un papel protagónico a lo largo de toda la película.

(Update: 12:22)

El Cantábrico


Estamos de gira por España. Salimos hacia el norte ayer al mediodía, y anduvimos recorriendo Castilla, Cantabria y País Vasco. Justo nos tocó las fiestas de San Juan, así que están todos en la calle. día y noche.

Ayer pasamos por Lerma por unas cañas, luego fuimos directo a la Catedral de Burgos y dormimos en Santander frente al Cantábrico. Hoy hicimos playa en Laredo, luego entramos en país vasco, comimos cerca de Donostia y ahora aterrizamos con la tarde cayendo en San Sebastián. En el trayecto, la geografía, la gente, la lengua, la comida va cambiando permanentemente, como si hubierámos cruzado distintos países. Y lo mejor lo que más esperaba era bañarme en el mar. No no lo veía desde aquellas vacaciones con los amigos de siempre Ceci, Emma, Fer, Quillén y Cris en la mítica Santa Teresita ;). Pues ahí estoy.

Subtitulado

Son contados los cines en Madrid donde se pueden ver las películas subtituladas. La máquina del doblaje arrasa con todo, traduce todo lo que llega en idioma extranjero a la city. Aunque puede resultar divertido escuchar a Matt Damon deciendo “coño” en El Buen Pastor, prefiero tener menos intermediarios y escuchar la voz original de los protagonistas.

Fue así que, buscando el subtítulo, el jueves salimos con María a los cines Verdi a ver la película de Manuel de Oliveira, el cineasta de 100 años que parece ya cerrar un ciclo en el rodaje, con una película que rinde homenaje a Buñuel.

Belle Toujours es la continuación de Belle de Jour, donde el director toma a dos de los personajes de aquella historia y los hace vivir un encuentro 38 años después. La historia que relata es chiquita, hasta el punto que la película dura una hora, y con muy poco diálogo en el medio. En el momento en que el personaje de Michael Piccoli empieza a caer bien, pícaro y cínico al mismo tiempo, la película inesperadamente termina. Eso me pasa por priorizar el subtítulo y no mirar en la cartelera la duración de la película.

En fin. Les dejo una fotografía de la mejor escena de la película (una de los momentos finales de la historia).