Aterrizaje en Madrid
Hace 6 días que con Pablo llegamos a Madrid, y de a poco nos vamos recuperando del jet lag , incorporando al ritmo de esta preciosa ciudad.
Madrid, es un lugar increíble con una historia densísima, siempre presente en cada uno de sus rincones, en sus callecitas, en sus edificios de tres siglos de diferencia, y en su gente. Los madrileños tienen un tiempo propio, una dinámica distinta donde la comida forma parte de un especial ritual cotidiano. Ya probamos las comidas típicas españolas, como no podía ser de otra manera con el mumi David que nos agazaja todo el tiempo con sus platos de lo más variados. Probamos pescados y fiambres de todo tipo y en distintas formas, paellas, tapas, y un montón de cosas más. La cerveza y el vino nunca faltan en ninguna comida, y no tienen nada que envidiarles a los de Argentina. La dieta aquí es muy variada, tanto que la carne aún no se extraña, y llegado el caso tenemos a mano el restaurante argentino para un buen asado.
Vivimos en una casa hermosa, modernísima con mucha luz que entra de las ventanas de las buhardillas. La vida indiana viene super super productiva, se aprende un montón de cosas todos los días. Y por supuesto que si no fuera por el cariño de David, Mary, Nat, Rosa, con quienes nos divertimos muchísimo, el aterrizaje no hubiera sido el mismo. Y lo mejor de todo es que queda mucho por conocer, aprender y disfrutar. Así que de ahora en más este blog se convertirá en un cuaderno de notas de nuestro aprendizaje diario, de las experiencias que recojamos en el día a día.
Mientras tanto picasa ha comenzado a cargarse con las primeras imágenes que fuimos registrando en nuestras recorridas por la ciudad y de los encuentros con los amigos.