Blogofóbicos
El sábado salió una nota en la Ñ que escribe Horacio Gonzalez sobre la pregunta por el futuro de los blogs. El blog no tiene futuro sentencia el autor, comparando el formato con la vieja carta de lectores. Su preocupación se orienta hacia la proliferación de textos por fuera de las institucionalidad, la inminente muerte del autor, de las lenguas vivas, de la escritura, de la libertad, bla bla bla.
El artículo definitivamente no tiene goyete. Apesta y empalaga leer el tono altamente reaccionario de sus palabras en relación a las nuevas tecnologías. En realidad no se puede esperar otra cosa de un tipo que hace más de un año fue citado y criticado en más de un blog de tecnofóbico, por creer que las tecnologías volverían vulnerables las tradiciones culturales que condensan instituciones bicentenarias. Esto fue a raíz de la renuncia de Horacio Tarcus como sub director de la Biblioteca Nacional, quien explicaba en una carta sus disidencias con la dirección en relación a estas cuestiones.
En realidad este artículo y su sentencia al fenómeno de los blogs, sólo puede entenderse teniendo en cuenta el impacto que tuvo primero en la blogósfera y luego en la prensa gráfica, su política reaccionaria en su cargo como director de la Biblioteca Nacional y la discusión pública que se generó con Tarcus con su renuncia.
Este tipo de textos van derecho a la categoría vergüenza ajena.