Campo intelectual y proyecto creador

“El marxismo demuestra que Paul Valery es un intelectual pequeño burgues, pero no puede explicarnos por qué todos los intelectuales pequeño burgueses no son Paul Valery”.

Jean Paul Sartre
(Crítica de la Razón Dialéctica-1963)

El texto Campo intelectual y proyecto creador del sociólogo francés Pierre-Felix Bourdieu(1930-2002), cuya primera edición al español es del año 1967, constituye una respuesta a Sartre, a esto que el filósofo exitencialista decía, que al marxismo se le escapa la posibilidad de explicar la individualidad creadora.

Bourdieu señala allí que para determinar el objeto de estudio de la sociología de la producción intelectual, hay que situar al artista y la obra, dentro de un sistema de relaciones que incluye artistas, editores, críticos, públicos, que determinan las condiciones específicas de producción y circulación de sus productos. Y a esto lo llama campo cultural.

Recordemos que la teoría de los campos, es el esquema ordenador que propone la sociología de Bourdieu para resignificar el materialismo histórico, y reincorporar al análisis aquellos sectores de la actividad humana que el marxismo mas economicista dejaba afuera, como lo cultural y lo simbólico.

El campo es definido con términos que vienen de la física, esto es, como un “campo magnético”, un sistema de fuerzas que se agregan y se oponen. Se definen en tanto relaciones de competencia y complementariedad.

Al igual que la teoría marxista, que considera a la sociedad estructurada en clases sociales y que las relaciones entre las clases están en permanente lucha, también nuestro autor cree que se da ese mismo proceso de lucha en el arte, la educación y la cultura. En estos campos, la lucha se da por la posesión y producción de cierto tipo de capital; capital que no es económico sino simbólico.

En el caso puntual del campo intelectual, que es lo que Bourdieu trabaja en aquel texto, lo define como un sistema de fuerzas, o agentes o sistemas de agentes que van definiendo su posición dentro del campo. Dicho campo está dotado de una autonomía relativa (no es completa), que obedece a un proceso de autonomización que comienza con el surgimiento del capitalismo.

En el Siglo XVI, XVII y con la creciente complejidad del proceso productivo, se fue diferenciando la esfera del trabajo, separando los aspectos de la actividad humana, el cultural, el político, el económico, la vida cotidiana y liberando del control religioso.

Con el desarrollo de la burguesía se forma un mercado de objetos culturales, salones, museos, galerias, en la cuales las obras son valoradas a partir de fines estéticos, y donde los artistas adquieren legitimidad cultural. El campo artístico se maneja con total autonomía, dentro del cual los objetos circulan con total independencia.

Y es a partir de este proceso histórico de autonomización de las sociedades occidentales, que Bourdieu propone la autonomización metodológica para el campo cultural, como un sistema regido por leyes propias.

El problema de la legitimación es centralmente lo que analiza Bourdieu,es decir, cómo dentro de la dinámica interna del campo intelectual, los agentes o sistemas de agentes luchan por la legitimidad cultural.

Entonces, si volvemos al punto inicial del cual parte el autor. La pregunta es. ¿quién le da valor a la obra?

El valor de la obra o el problema de la legitimidad dependerá de todo un sistema de relaciones sociales que el creador sostiene con el conjunto de agentes que son críticos, artistas, públicos, editores.

Bourdieu sostiene -aunque suene duro para el mundillo artistico- que el artista debe enfrentar la dimensión social de la obra.

Y en esto, el público cumple un rol central en la producción artística. Es el principal árbitro entre el artista y la obra.

Es el público quien determina el valor de la obra, y no el mercado -como comunmente se lo asocia-. Es más, el público está en todas las instancias de legitimación. No sólo el artista piensa en el público, sino el editor, el crítico.

Veamos la importancia que le otorga al público Marcel Duchamp:

“El peligro sigue siendo gustar al público más inmediato, ése que te rodea y por último te ensalza y te confiere éxito. Quizá necesitemos esperar cincuenta o cien años para encontrar nuestro verdadero público, el único que a mi me interesa”

Y a partir de esto se entiende por qué el arte contemporáneo se encuentra en un problema. Cuenta con un público que ha perdido la capacidad de sorpresa.

Nota relacionada
El público en el arte contemporáneo

7 thoughts on “Campo intelectual y proyecto creador

  1. Gracias. Me sirve mucho tu aporte sobre este tema, para el cual estoy realizando un trabajo para una materia de la Lic. en Artes Viuales.
    Sofía Rapallini
    Quilmes, Buenos Aires

  2. SObre la función del público, por ejemplo, en la literatura, en tal caso erigida sobre la función y figura del lector, sugiero la lectura de Literatura de Izquierda de D. Tabarovsky, que contrariaría al menos de gusto a los sociologemas susodichos. Un libro Top Ten en los últimos años de la mercadouniversicracia de la literatura argentina.

  3. No sabes dónde puedo conseguir el texto electrónicamente, ya que parece ser que no se ha vuelto a editar el libro en donde se publicó. Si tienes cualquier dato al respecto te lo agradezco. Alguna reedición o algo así. Saludos.
    Mario Méndez. Monterrey, México mmendezrmz@hotmail.com

  4. ahí podés descargar el archivo, saludos-

  5. Hola justamente hoy estuve leyendo el texto, para un trabajo de la UBA y esto me ayudo a entender mas simple el original de Bourdieu, la unica pregunta que tengo es , a que te referis en el ultimo parrafo con que “el publico perdio capacidad de sorpresa?” saludos. gracias

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