Entrevista

Me entrevistaron para un libro de Comunicación de la Universidad del Salvador que saldrá en unos meses. Estas fueron mis respuestas.

Ante la variedad de nuevas herramientas de comunicación disponibles, ¿cambian los roles tradicionales de emisor y receptor?

Sí, claro que cambian. La aparición de las nuevas tecnologías digitales destierra los roles tradicionales de emisor y receptor. El factor central de la comunicación no pasa por quiénes son sus protagonistas, sino por la conformación de escenarios experimentales donde compartir y co-producir la información.

¿Cómo observa la puja entre gobiernos, medios y audiencias por instalar la agenda pública y la construcción de la realidad?

No es algo que esté dentro de mis preocupaciones. Este tipo de conflictos son parte de un escenario conocido. Me interesa más orientar mi mirada hacia el mundo inexplorado que abre la red de interacción social.

La aparición de una diversidad de “medios informacionales” y de nuevas “audiencias” nos obliga a correr el foco de atención. La preocupación por analizar quiénes tienen la capacidad de establecer los temas de la agenda pública pasó a ser un tema menor, en vista de que los canales de información se han diversificado, como así también los temas y los públicos.

A partir de los nuevos formatos digitales, ¿cuál es la injerencia del público en el establecimiento de agenda?

Si hacemos zoom sobre la información que se produce en la blogósfera, nos daremos cuenta de que muchos de los temas que se instalan allí viven al margen de la información que circula en los medios tradicionales.

Ahora bien, los usuarios emergentes de la web social (blogs, wikis, mapas virtuales, canales de videos online, repositorios fotográficos) tienen una matriz común que no pasa tanto por la transmisión de un mensaje, sino por el fortalecimiento del intercambio y la producción en red de la información.

¿Cómo vislumbra el futuro del periodismo y los medios a partir de las nuevas tecnologías de comunicación?

Todo, absolutamente todo, se está transformando en este momento. Yo creo que lo novedoso de nuestro tiempo es que estamos ensayando otras formas de entender la democracia. En esta nueva concepción, la libertad de expresión no pasa por la participación en espacios ya instituidos de legitimación social, sino por la capacidad de diseñar formas novedosas de participación democrática.

En este sentido, creo que van apareciendo nuevas formas de hacer periodismo o de concebir los medios que terminarán por redefinir las formas tradicionales. Estamos en la era de la post-producción. Todo el tiempo estamos produciendo algo que ya se produjo, estamos remixando la información, colocándola en nuevos contextos.

¿Cuál puede ser el giro de la prensa gráfica?

La prensa gráfica puede seguir conviviendo con otros formatos multimedia durante un largo plazo. No creo que nos podamos deshacer tan fácilmente del placer de leer un diario en papel. Salvo que la publicidad deje de respaldar este tipo de formatos, seguirá existiendo un tiempo más.

¿Cómo impacta en la comunicación política el llamado “periodismo ciudadano”?

Creo que el llamado “periodismo ciudadano” se sustenta sobre supuestos de la democracia que entró en crisis. Cuando se piensa en el periodismo ciudadano, se lo asocia a la posibilidad que abrió la web social (como los blogs) de fomentar la participación ciudadana, la discusión, la libertad de expresión. Sin embargo, creo que hace rato los ciudadanos dejaron de participar de la política entendida dentro de los marcos institucionales. Si hay algo que permitió justamente la red es la posibilidad de diseñar otras formas de asociación política, otras maneras de entender la política.

¿Tomó la dirigencia argentina debida nota de una comunicación que es cada vez más participativa, conversacional, y de construcción colectiva?

La comunicación política argentina todavía no le sacó el jugo suficiente a las posibilidades que brinda la red. La importancia de la web radica en su capacidad de instalar nuevos valores éticos. No se trata de una moderna herramienta para potenciar viejos principios, sino que instala valores democráticos diferentes. Ellos pueden contribuir a una nueva forma de pensar la política.

Con medios y audiencias cada vez más fragmentados, ¿cómo se debería comunicar desde la política? ¿Quién gana y quién pierde con esta situación? ¿La fragmentación es desventaja u oportunidad? ¿De lo masivo a la fragmentación o convivencia de ambos rasgos?

Frente a la fragmentación de medios y audiencias, la política necesita ser pensada más desde el disenso social que a partir del diseño de canales que conduzcan al consenso. Los flujos de información que circulan en la red dan cuenta de que es posible pensar desde el caos.

En todo caso, pierden aquellos que quieren que las cosas sigan en el mismo lugar de siempre. La fragmentación es una oportunidad para “desinventar” la modernidad y sus costumbres.

Lorena Betta
Buenos Aires, enero de 2008

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