Filósofos posmos
Me gusta encontrar gente que salió de la carrera de filosofía con una actitud muy posmo. Son los que ponen la reflexión y la argumentación filosófica a su servicio, pensándola más como una actitud frente a la vida que como un corpus de conocimiento. Son los que se distancian del saber con mayúsculas para reírse de él, para burlarse de lo que heredamos, de lo que somos y hacemos. Son los que ironizan o satirizan con la figura del intelectual impostado, serio y aburrido.
Tengo dos ejemplos a mano. Uno es Circo & Filosofía, donde viene trabajando Luciano García, compañero de facu durante los años 90 en Rosario. En su sitio la filosofía es pura cháchara, satiriza e ironiza con ella jugando con los prejuicios académicos del intelectual serio que dice también barbaridades, se toma las cosas para la joda de una manera más light y no por ello menos serio. Los títulos de sus artículos son muy divertidos: uno es La filosofía, también pistolera,otro ¿Excita una filosofía argentina?, y el mejor Filosofía, un arte de la impostura. O una locura disimulada.
El otro ejemplo es el blog del filósofo hedonista Luis Diego, ldlounge.blogspot.com, otro posmo que rápidamente adaptado a las nuevas tecnologías, se sirve de ellas para ensayar pensamientos, y argumentar sobre la izquierda tradicional. Por qué es de izquierda y al mismo tiempo no es de izquierda, lo explica en varios de sus videoposts que sube a su blog. Es el formato que él elige para “escribir” sus ideas y reflexiones.

Estos dos ejemplos, me parecen la mejor expresión de lo que está aconteciendo en este momento, síntomas de que algo está cambiando. Y sobre todo me parece importante leerlo en términos de contextos más que de contenidos. Lo que dicen no es importante, pero sí el contexto en el que lo están pronunciando. Tiene que ver con entornos más favorables para no tomarse las cosas tan en serio, permitise jugar, burlar los prejuicios de una época y también reírse de uno mismo. ¿No fue Calamaro que dijo que hay que tomarse más el pelo a uno mismo? No importa si fue Calamaro o cualquier otro. Lo cierto es que nos sirve para ilustrar este post. Tomémonos más el pelo.





Realmente, me soprende tu sentencia: “me parecen la mejor expresión de lo que está aconteciendo”. Conozco un poco más el blog de Ldf. Realmente, sin ánimo de ofender, porque conozco lo mucho que le gusta a Ldf retrucar las opiniones adversas contra su persona con promedios universitarios, pero leíste/viste su primer video contra la izquierda? viste algo semejante en pobreza de pensamiento y desconocimiento de las tradiciones (en un sentido creativo y no atávico) de izquierda? No puedo objetar su capacidad de encontrar fenómenos comercializables desde su escritorio de sudamericana, me parece bien incluso. Pero dentro de la polifonía, en el sentido que da Weber a esta en su estudio sobre la musica en occidente, su voz me parece de una llamativa unilinialidad. Ese festejo hiper acrítico de la tecnología te parece que redunda en un esfuerzo, digamos serio, de reflexión? no sé. Es alguien que borra los post!
En fin, es una sensación.
Saludos,
m.
Hola Martín, repito lo que puse en el post, no estoy exaltando estos videos en términos de contenidos, si no que estoy pensándolo en términos de contextos. Lo señalé como síntomas de estos tiempos, en que cada uno hace y dice lo que quiere, se toma las cosas menos en serio, como un juego, con humor, con seducción. Lo creo una forma de perder el respeto a las herencias de la modernidad.
Me parece bien que alguien utilice las posibilidades que da las nuevas tecnologías para decir lo que piensa, incluso aunque “desconociera las tradiciones de izquierda”. Creo que la anarquía de las redes nos abre las puertas a decir lo que queremos. No tiene sentido cuidarse tanto de lo que decimos. Pero claro en el camino, chocamos, disentimos, nos equivocamos. Pero no veo ningún problema en que todas las voces converjan, sabios, ignorantes, provocadores, burlones, todos.
Por ahí lo que asusta es que en este mar de redes abunda el caos y el sinsentido, y se aleja cada vez más de la posibilidad de consensuar. Por suerte que no hay consenso, sino sería todo más aburrido.
Gracias por dejar tu comment, porque dispara cosas en las que uno se pone a pensar con otros.
Saludos
Me parece intolerante y falto de conceptos el comentario de Martin, que mejor que cada uno se exprese a su manera y encontrar nuevas cosas en la búsqueda. Al menos estos dos filosofos proponen algo nuevo y no tienen un pensamiento tan retrogrado como el tuyo. Pecando de erudito citas a Weber, me gustaria ver lo que vos hacer o escribir. Seguro no es nada ingenioso.
Ricardo: no entiendo el talante de tu respuesta. Yo hablé desde una sensación de lectura. No soy un comisario cultural, ni nada que se le parezca. Repito, no es un ensayo de ideas lo que escribí y, para expresar una opinión eventualmente infundada y todo, no tengo que enarbolar conceptos. Lo retrogrado de mi pensamiento, dependerá de que cómo pienses el avance y el retroceso, o la temporalidad, cuestiones que además no me interesa discutir con vos. De todas maneras, hay algo menos expresivo de la vida que la idea de atrás y adelante? Definitivamente, lo nuevo en sí mismo, no me produce nada, pero si querés en este punto estamos de acuerdo: ldf y otros tantos buscan, con desiguales resultados, soportes nuevos que permitan al pensamiento salir del constreñimiento meramente académico.
Sea entonces, salud.
Por lo demás, Lorena sos súper buena onda, gracias.
.m.
Lo que dice M es muy sensato, en ambos posts. Lo que me sorprende es mantener y repetir, por parte de la host, que “lo que dicen no es importante, pero sí el contexto en el que lo están pronunciando.” Lo que se dice y se deja de decir es lo que hace TODA la diferencia!!
Personalmente, los videos de ldf me disparan cosas. Me hacen pensar en homeros simpsons con guiones escritos por manatíes pomposos, no analíticos; en cartoons donde se pueda elegir dentro de una gama de timbres de voz presuntuosos y algún rostro anteojudo o con bigotito, con clichés mascados como chicles. Son muy divertidos.
miss b.
Lo que se dice sí tiene importancia; toda la importancia está en lo que se dice, y en lo que no. El imperio del sentido obtuso, como recurso del estilo en pro de contrariar al saber ideologemado, una conceptualidad devenida perceptividad y preceptividad mortuorias, los asaltos a la legalidad gramática de la lengua como a los consensos ideológicos temáticos estilísticos éticos genéricos, en fin, del gremio de profesionales de la “filosofía”, desde el solecismo y el anacoluto a la impunidad en las hibridaciones intertextuales; o en otro registro: la parodia, el epigrama, un anatema cualquiera o la paradoja – en el sentido wildeano, no lógico -, en fin, el más silvestre nonsense o cualquier tropos esperpentizado de los que se pueden leer, cometen la seriedad y el rigor que pudiera demandar todo conato de guerra a los ritos enunciativo-textuales sobre los que se iza la actividad impositiva del filosofema ortodoxo bajo la imperancia de la discursividad universitaria oficial y sus correlatos editoriales-institucionales-mediáticos. Eso implica el cómo pero también el qué, si es que por ello entendemos un contenido. Parodia, pero con volátil identidad con lo parodiado; una ética cínico-picaresca, una estilística Kitsch, un expresionismo denuncista pero sin referente garantido, sino ficticiado oblicuamente en una personería diegético-textual. Pareciendo lo contrario, importa el dictum no el modus. Lo que se dice sí tiene importancia; no la tiene quién lo dice. En efecto: escribe el contexto. Contexto sin pasión y pasión sin contexto: un yo alterado como un yo adulterado; alterizado: otro. Circunstancia única, o no: soy yo quien dice, yo otro, mi circunstancia, la cara de mi nombre: aunque las ideas me pasan, no tengo opiniones, tengo estructura. Se trata también de afectos perceptos y conceptos en la red de una estrategia obrada en los intestinos de una no filosofía y una antifilosofía. ¿Asintactismo? ¿Errorismo absurdista emotivo? Anacronismo, atribuciones erróneas, fuentes bibliográficas birladas, inconsistencia argumentativa, incompetencia intelectual, impunidad ética, autoritas acefálica, heurismo gongoriano, desastre paranoico-fascista, esnob-terrorismo-web, inobediencia al pacto con la interlocución normal. En un plano más ético parece que es cierto que algo pasa, más allá de la calidad de un trabajo literario-filosófico, sus valores estéticos morales o el valor de verdad de sus enunciados, su probable exclusión o aceptabilidad al interior de un registro discursivo o su plausividad en un cierto campo del consumo de bienes simbólicos. Independientemente de la fortuna o desgracia de la existencia de nuevos formatos comunicacionales que permiten este tipo de minioperaciones orientadas a filtrarse en míseros recovecos específicos del medio cultural, accidenciales fenómenos de clandestinación y anonimato de la publicidad y la publicación, y de su uso desafortunado o en gracia bajo los propósitos de una cierta actividad vinculada al discurso y la práctica institucional filosóficas, ronda un fantasma por el mundo de la filosofía, un malestar general y un submundo agigantándose que es el de su anormalidad. Aberraciones no sólo geopolíticas como las anormalidades filosóficas que delataban en su tiempo Ortega o Cruz Vélez o monotemáticamente F. Romero adjudicables a la lengua y mentalidad españolas y a la situación latinoamericana, hermanas idiotas de las naciones del norte normante; aberraciones en este caso generacionales que ponen en estado de shock a los…habitus de una cierta generación de jóvenes de ayer (“la juventud maravillosa” sus filiaciones paridades y descendencias), paidofilicidas, e institucionalidades de anteayer. “¿Qué hacer con la filosofía?” acaso pregunta un lumpenaje multimedias con las manos en la masa de unos saberes fuera de quicio y un capital simbólico afectado por los múltiples estallidos inflacionarios del sentido en un mundo que le es crecientemente inconmensurable. Probablemente, hay una generación o algo sí que, entre la imbecilidad burocrática y la imbecilidad esquizofrénica, NO SABE QUÉ HACER CON LA FILOSOFÍA. Con los saberes legal-legitimados y todos esos trebejos espejitos trucos y valores de cambio, formas y hábitos monopolizados por cierta gerontocraticidad que boquea sustraída de su desaparecido medio ambiente. Ahora podemos decir que esto que estamos diciendo es mentira y que no somos serios. No somos, incluso. Que me tomen por cómico es trágico. No poder ser serios es acaso un sino posmo, aun cuando la realidad y la forma humana se estructuran como un chiste, como se sabe, somos una joda para Tinelli, concédase la desactualizada e intempestiva cita.
Buenaventura Costacurto,
por Esquizia “Circo & Filosofía”. Tesorero.
lo mejor que tienen los cínicos es la apertura a la novedad…….
te acompaño en tus intensiones.
Hola, recien entro al blog, y la verdad que me parece muy cierto lo que decía el articulo, los comentarios no tenía ganas de leerlos, y no conozco los otros blogs, pero coincido en que la filosofía debe implicar o al menos ser utilizada como medio para encauzar los problemas, aprender a vivir, a disfrutar. Acaso hay algo mas?? Saludos! Juan