La catedral y el bazar: letrados y amateurs


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La catedral y el bazar son las metáforas que utiliza Eric Raymond en su libro The cathedral & the Bazaar de 1997, reeditado en el 2001. El autor historiza y revela el ecosistema de la cultura libre. Propone un recorrido para entender cómo las nuevas formas de organización del trabajo en la red pueden ser aplicables a otros campos de lo social.

Los términos la catedral y el bazar que dan nombre al libro hacen referencia a dos modelos de desarrollo de software, que se desprenden a partir de la experiencia Linux a principios de los años ‘90 impulsada por Linus Torvalds.

El modelo catedral está ligado al desarrollo del software propietario, nace de un grupo de programadores que, a puertas cerradas y de manera centralizada, lanzan al mundo un software. Mientras que el modelo bazar, en cambio, responde a un desarrollo abierto, distribuido y descentralizado. Pone el código a disposición de los usuarios, potenciales hackers capaces de detectar errores y mejorar el software. Las mejoras del sistema, a diferencia del otro, se ven de manera permanente.

La metáfora de la catedral se conecta con una concepción de la cultura letrada, donde el conocimiento es cerrado y limitado, producido por unos pocos especialistas y consumido por muchos. La metáfora del bazar, en cambio, se conecta con el conocimiento abierto e ilimitado, producido y consumido por muchos. En este último modelo, todos tienen la posibilidad de ser prosumidores , productores y consumidores al mismo tiempo.

Un ejemplo de cómo el modelo bazar puede funcionar y “hackear” a la cultura letrada, lo encontramos en Wikipedia. La enciclopedia en línea más visitada en Internet, donde los contenidos tienen la particularidad de ser producidos y actualizados por los mismos usuarios.

En una entrevista que realicé a Patricio Lorente, representante de la Fundación Wikimedia en la Argentina, le pregunté sobre cómo se vive el proceso de construcción de un proyecto colaborativo de la envergadura de Wikipedia. Respondió:


“La Wikipedia representa una vuelta radical a una noción acerca del conocimiento que no es nueva pero que había quedado sepultada bajo el peso de las concepciones más rígidas y dogmáticas respecto de la autoridad del conocimiento: el conocimiento es una construcción social, acumulativa, dinámica e histórica…”

Esta cita pone de relevancia el nudo del proyecto Wikipedia, y es que destroza la histórica ligazón entre conocimiento y autoridad. Los productores son los propios ciudadanos, quienes investigan, escriben, discuten y consultan los contenidos de la enciclopedia.

La amateurización de la producción cultural es un proceso que no ha parado de crecer con las tecnologías digitales. El sociólogo norteamericano Richard Sennet pensó también en la cultura libre y el modelo desarrollado por la comunidad open source, cuando revalorizó el trabajo artesanal en su libro The Craftsman. En la cultura contemporánea -para el autor- renace la cultura del garage, del taller, lo experimental y la colaboración alimentada del geekismo.

Esta idea del amateur es lo que está presente en fenómenos como Youtube, comunidades de aficionados que producen sus videos caseros, los suben y comparten con la red. Es el entorno natural de los programadores vinculados al software libre.

El antropólogo Michael Wesch analizó las prácticas culturales en youtube en un proyecto de etnografía digital que lidera en la Universidad del Estado de Kansas. Su interés en Youtube está dado por las prácticas sociales ligadas al mash up o remezcla. Incluso la producción mediática en manos de aficionados fue cobrando mayor sofisticación.

A comienzos de este año, la antropóloga Mizuko Ito en la línea de Wesch publicó una presentación sobre amateur media production. Analiza casos de estudios relacionados a estas prácticas culturales por sus formas de comunicación efectiva, de innovación y producción de trabajos de calidad. La ecología de medios amateurs -según Ito se rige por tres componentes principales: participación, innovación y reputación. El artículo no tiene desperdicio.

La novedad no está en el contenido, claro, ni tampoco en la tecnología. En todo caso está en el contexto de circulación y distribución en el que se despliegan esos textos. Es Youtube un ejemplo de la posibilidad que abre la Web de conexión con otros, del consumo y producción en red y de forma colaborativa.

Nicolás Nobile plantea en su texto “Transformaciones de la escritura en la era digital” que las tecnologías digitales pusieron al descubierto nuevas formas de escritura y lectura, ni mejores ni peores, sino distintas.

La linealidad y secuencialidad del texto impreso es violentada por las nuevas formas de producción cultural que plantean las tecnologías digitales. Algo que en la literatura del siglo XX, con el “Cut Up” de la leyenda de la generación Beat William Borroughs o con Rayuela de Julio Cortazar contribuirán en la dislocación del texto y la desentralización de la lectura. La hipertextualidad ligada a las tecnologías será una expresión de un fenómeno que ya había comenzado a darse en la cultura.

Por último, para Nóbile “la era de la imprenta provoca la difusión de los textos escritos, pero con ella viene también acoplada toda una ingeniería institucional y comercial de editores, comercializadores y de un mercado de lectores que funciona como una instancia altamente constrictiva del texto en cuanto a sus condiciones de producción, circulación y consumo”.

Entre las alteraciones que produce la inserción del texto electrónico está la indistinción del original y copia, sujeto a uso y manipulación del propio lector.

Con todo, las formas catedrales de la producción cultural se vuelven cada vez más permeables a los flujos ubicuos del bazar. Donde todo es remezcla. En su libro, Raymond sostiene que “los buenos programadores saben qué escribir. Los mejores, qué reescribir y reutilizar”. La catedral y el bazar es un libro que discute en la frontera donde comienza a vislumbrarse un cambio que Mcluhan esbozó: “Toda herramienta es útil empleándose de la forma prevista, pero una gran herramienta es la que se presta a ser utilizada de la manera menos esperada”. Y eso es Internet.