“Lava la bandera”

Durante el año 2000, el Perú fue el escenario de movilizaciones sociales muy importantes sin precedentes en la historia de ese país.

Un año en el que las fraudulentas elecciones que perpetraban a Fujimori por tercera vez consecutiva en el poder, fueron el elemento detonante para que la gente salga a la calle en reclamo de sus derechos civiles, tras una década de corrupción y fraude.

En el mes de abril de ese año, un grupo de artistas peruanos -entre ellos, Gustavo Buntinx, crítico de arte, personaje importante de la escena local de aquellos años, y el resto todos artistas plásticos- organizaron una performance que se llamó Lava la bandera donde invitaban a la ciudadanía a lavar la bandera peruana con agua y jabón en unas bateas, en el espacio más emblemático de la ciudad de Lima, la Plaza mayor.

El motivo de esta convocatoria era ‘lavar’ la cara de la política peruana, a partir ‘del cuestionamiento de una de las más estables bases simbólicas de la nación como era la bandera peruana.’

Mientras que las banderas no se lavan, lavar la bandera en este caso era un símbolo de protesta muy fuerte, una invitación a cuestionar la política desde sus raíces, y una intención de refundar la nación peruana.

La ceremonia tenía varias etapas, había que lavar la bandera hasta que estuviera limpia, luego exprimirla y colgarla en los grandes tendederos de ropa que extiendieron en la plaza, convirtiendo la plaza frente a la sede central del gobierno en un ‘gigantesco tendal popular”- según cuenta Buntinx.

Todos los viernes del año, de doce del día a tres de la tarde, se reunía la gente a repetir este acto. Cada vez eran más los que encontraban en “lava la bandera” un lugar de resistencia, a tal punto que esta performance se realizaba también en otras ciudades del interior del Perú como también en otras ciudades del mundo organizada por la comunidad peruana instalada en esos países.

La repercusión que fue tomando esta forma de protesta, se acrecentó con la indignación de la gente, luego de la muerte de siete personas por las fuerzas fujimoristas en la “Marcha de los Cuatro Suyos”, donde el gobierno sale a justificarlas diciendo que era culpa de un rebrote senderista impregnado en la protesta social.

Mientras el sector conservador -cuando la situación se puso cada vez mas crítica- buscó alianza con el gobierno, qued� un amplio sector de la sociedad civil que descreía de la clases política decidió no transar con el régimen fuijorista y llevar la lucha hasta sus úlltimas consecuencias.

Los dispositivos claves que utilizaban en esta protesta eran la bandera y la plaza pública. La bandera buscaba reafirmar en la ciudadanía la cuestión de la pertenencia a un colectivo social. Vuelve a ese momento fundacional de la nación, para reconstruir un nuevo sujeto ciudadano. Y la utilización de la plaza pública como centro de la protesta era porque representaba la centralidad del poder.

En tiempos de globalización, “lava la bandera” seguía reconociendo en la figura del Estado nacional como el marco fundamental en la definición de las identidades sociales.

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