Pensando en voz alta #2
Son varios los ejemplos que registramos en la web experimentos culturales que ensayan nuevas formas de intercambio social, “traduciendo” la experiencia de las comunidades ligadas al software libre, de los valores que mueve a los hackers informáticos a otros escenarios.
La innovación, en estos casos, no pasa por la utilización de herramientas tecnológicas, sino por hacer de esas herramientas digitales engranajes de nuevas prácticas sociales. Importan más los valores que suponen la utilización de las herramientas, que las herramientas en sí mismas. Estoy de acuerdo con Rheingold cuando decía que las killer apps no vendrían en el futuro de la mano de dispositivos de hardware ni programas de software, sino de las prácticas sociales.
Creo que a la hora de pensar la innovación desde la educación por ejemplo, la discusión no puede girar en torno a la utilización de blogs o cualquier herramientas 2.0 como llaves que posicionarían automáticamente a la escuela en la sociedad de la información. En todo caso, la batalla que tenemos que darnos es al servicio de qué valores colocamos las herramientas que tenemos en mayor o en menor medida a nuestro alcance. Son ellos los que diseñarán un modelo pedagógico de cara a la innovación.