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Jóvenes, medios y educación

Les dejo una entrevista que me hicieron en noviembre del año pasado para el programa Tiempos líquidos que conducen Santiago Do Rego y Valeria Weise, en Radio Cultura FM 97.9, donde conversamos sobre la función de la educación en relación al uso medios digitales que realizan los jóvenes en la actualidad. La importancia de la alfabetización mediática para promover el consumo responsable de la información y producción de contenidos.

22-11-2014 Nota a Lorena Betta, especialista en alfabetización mediática y digital. by Tiemposlíquidos on Mixcloud

Herencias fragmentarias. Transmisiones no lineales

El concepto de “transmisión” tiene dificultades de reinstalarse en el campo de la educación, y en el interior de las instituciones educativas. Asistimos a un reconfiguración de los vínculos sociales, una distancia aparentemente insalvable entre las generaciones venideras y las que la anteceden. ¿Esto es así?

La clave es repensar cómo pensamos la “transmisión de la herencia cultural”. Si pensamos la herencia como una totalidad, un bloque sin fisuras que hay que conservar o restaurar estamos fritos. Que hay un vacío, y que ese vacío responde una ausencia de representaciones, o mejor dicho, a una ausencia de las grandes representaciones del mundo, es verdad. Que haya un vacío no significa que no haya nada, sino en todo caso, que lo que hay, son fragmentos de una totalidad perdida.

Ahora bien, el vacío también es una oportunidad. Oportunidad para construir a partir de los fragmentos. Las partes y el todo conviven. ¿Cómo se transmiten y cómo se aceptan herencias no lineales?


La transmisión como organización de la herencia

La película Good bye Lenin (2003) del director alemán Wolfgang Becker, nos proporciona claves sobre cómo pensar la transmisión como la oportunidad de recomponer la herencia a partir de los framgentos. El vínculo de amor de un hijo a su madre abre la posibilidad de re-inventar la herencia, de encontrar un sentido a su historia familiar, al ser en el mundo, en un momento en el que las instituciones atraviesan una profunda crisis.

Las reflexiones están traccionadas por diversos autores del campo de la pedagogía, el psicoanálisis y la semiótica que aportarán elementos para el análisis de la lectura de la obra cinematográfica.

Good Bye Lenin comienza en Berlín de 1989, en la República Democrática Alemana, meses antes de la caída del Muro de Berlín. Es la historia de una madre con una activa participación en el Partido Socialista Unificado, que entra en coma luego de ver a su hijo Alex en la calle manifestándose con otros jóvenes, siendo reprimido y arrestado por la policía local. Durante ocho meses la madre está dormida en el hospital, mientras afuera caía el muro, y penetraba el capitalismo occidental en la Alemania del Este. El desarrollo de la historia se tensiona cuando la madre despierta, y su delicado cuadro clínico no puede ser afectado por el impacto de ninguna noticia que represente cambios dramáticos en sus estabilidad psicológica y emocional. El fin del Estado Socialista es una ruptura que su hijo decide no puede conocer en su estado de salud.

Con el objetivo de que la madre se recupere, Alex monta una ficción que termina siendo el relato sobre su identidad. Reforma la habitación de la madre en la casa familiar, y vuelve a ambientarla tal y como estaba previo a la amnesia. Mientras afuera el mundo cambiaba a la velocidad del capitalismo, en el hogar se había creado un micromundo donde se respiraba el pasado detenido. La mentira ideada por Alex se convierte en una gran ficción a medida que se suman al montaje gente del entorno familiar y afectivo. La hermana mayor de Alex, los vecinos, amigos de Christiane Kerner sus alumnos de canto, y un amigo de Alex, compañero de trabajo que se prestó a montar una parafernalia mediática para darle sentido al relato doméstico sobre la continuidad socialista en Alemania: crean un noticiero televisivo para contarle las noticias de un régimen vigente solo para ella. Afuera gobernaba el cambio.
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Explosión de la noción de autoridad. La llegada de las tecnologías digitales al aula.

La entrada de la cultura en la era digital es una de las razones que comúnmente se menciona como aquello que pone en crisis las estructuras jerárquicas de las tradicionales instituciones modernas. Situación que se complejiza con la entrada por la puerta y por la ventana de las tecnologías al aula.

La presencia de los medios digitales en el aula ya no es una utopía sino una realidad que se impone, y desde arriba. En Argentina, a través programas educativos nacionales, jurisdiccionales, municipales se están entregando computadoras personales a docentes y alumnos de distintos niveles y modalidades educativas.

Inés Dussel reflexiona en el artículo La educación en la era digital: atención y distracción en aulas conectadas, sobre los cambios producidos en la estructura jerárquica y centralizada del aula con el ingreso de las tecnologías digitales, cómo se fracturó la enseñanza basada en la simultaneidad y homogeneidad, y con ella la atención centralizada en la figura del maestro adulto.

En el artículo mencionado, analiza el quiebre que se produce con las tecnologías que se imponen “desde arriba” como parte de las políticas educativas que implementan los gobiernos, que buscan mejorar la inclusión y alfabetización digital. Pero también involucra las tecnologías que vienen “desde abajo” -por ejemplo, los celulares o cámaras de fotos, que llegan sin pedir autorización- y que están ahí como dispositivos de consumo personal . “Es difícil sostener la enseñanza frontal, simultánea y homogénea, en un contexto de tecnologías que proponen una fragmentación de la atención y recorridos más individualizados según el usuario” .

Las tecnologías del siglo XXI chocan con las formas organizativas del aula del siglo XVIII, exigiendo una redefinición del espacio y su función pedagógica. ¿Cómo sostener la estructura comunicacional del aula definida en el primer capítulo, en un contexto radicalmente distinto al modelo pedagógico que nació con la cultura del libro impreso?

La pedagogía tradicional se gestó en la cultura de la imprenta donde los métodos de enseñanza y aprendizaje respondían a la secuencialidad y linealidad que se proponía mediante el libro impreso. El conocimiento impartido en clases era limitado, ordenado y organizado como los capítulos de un libro.

En las últimas décadas ingresan a las instituciones escolares nuevas olas que buscan cambiar los tradicionales métodos pedagógicos basados en una enseñanza despersonalizada de los contenidos y el aprendizaje por repetición, por pedagogías más activas que busquen nuevas estrategias que pongan en acción a los niños jóvenes y despierten su imaginación y creatividad. Francois Dubet habla del pasaje de la pedagogía frontal a la pedagogía activa, y de la entrada de la infancia en la escuela, abandonando la categoría de “alumno”.

Desde hace décadas, en contadas instituciones educativas se implementaron experiencias pedagógicas más flexibles, cuyos docentes han buscado estrategias que intenten romper con la organización clásica del salón de clases, colocando los bancos en círculo, o agrupando los alumnos, y comenzaron a trabajar en estrategias de enseñanza más inclusivas y personalizadas en función de los “tiempos” de aprendizaje de cada niño/joven. Se trata de “pedagogías constructivas y multiculturales”, sensibles a la diversidad, en la igualdad del proceso más que en los resultados (como planteaba la pedagogía normalizadora o positivista).

Estos cambios en los enfoques pedagógicos, sin embargo, son cambios parciales que no terminan de atender la raíz del problema sino más bien una parte. Hoy conviven en las escuelas los métodos tradicionales con los métodos emergentes.
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1a1: La resonancia del cambio

Lo primero que cambia es el aula. La representación visual que tenemos de ella, se modifica de forma indeclinable con el modelo 1a1 en marcha.

La más evidente de las transformaciones se relaciona con la arquitectura e infraestructura del aula. Por lo general nos encontramos con que no están preparadas para la saturación tecnológica. Faltan toma corrientes para abastecer de energía a las computadoras, y esto termina condicionando y “desordenando” –o, mejor, proponiendo otro orden de- la distribución de los alumnos en el espacio. Se diseñan sistemas de alargues que en el corto plazo traen dificultades en la circulación y dinámica del aula.

Al agregarse nuevas tecnologías al ecosistema áulico la función que cada herramienta cumple es redefinida. Se necesita establecer criterios que determinen qué lugar tendrá el cuaderno y la laptop para el desarrollo de la clase, y cómo se articularán entre sí. Una vez más, le negociación entro lo viejo y lo nuevo emerge en cada instante de la clase.

La irrupción de lo digital hace que la distribución de los materiales y actividades del aula también cambien. Se vuelven necesarios nuevos criterios que organicen la circulación de los recursos digitales. También se redefine la modalidad de trabajo con la posibilidad de combinar lo presencial y virtual al mismo tiempo.

En cuanto a la planificación de la clase, cambia el tiempo establecido de desarrollo de las actividades. Varía la habilidad y destreza de los estudiantes dependiendo de la formación previa que tenga cada uno. Así, es necesario aplicar estrategias de nivelación de los conocimientos en el manejo de las herramientas.

Los enfoques y metodologías de trabajo también deben redefinirse en este nuevo escenario. La presencia de la tecnología digital en el aula (que no necesariamente está centrada en la computadora) instala con ella la posibilidad de acceso a medios digitales, plataformas Web centradas en la participación y el intercambio fluido de información entre sus usuarios, que “distraen” la atención (o, de nuevo, proponen otro tiempo de atención) del estudiante en el desarrollo de la clase.

Emerge en todo modelo 1a1 una mayor alternancia del trabajo grupal y el individual. Es necesaria una planificación que organice la actividad conforme a las nuevas posibilidades que brindan las nuevas tecnologías. Como también es necesario reformular los resultados esperados, hasta ahora traducidos en productos que se esperan de los alumnos.

En el cambio se ven afectados también los criterios de evaluación para medir los aprendizajes. En la medida que se agregan nuevos lenguajes y formatos, se añaden nuevas competencias que habrá que desarrollar en los estudiantes, con nuevos instrumentos de medición.

Foto 1: Crédito Christoph Derndorfer
Foto 2: Crédito Lorena Betta

Modelo 1a1: ejes del cambio.