Triple Agente (Francia-2004)

La semana pasada fui a ver Triple Agente al Cosmos, una película de Eric Rohmer situada en los años 30, en la vida de Fiodor, un joven general del ejército zarista, refugiado en París y su esposa griega Arsinoé, una artista centrada en su pintura.
En medio del caos generalizado de la guerra civil española, la unión soviética y el nacional socialismo, ella entabla amistad con sus vecinos comunistas, mientras él lleva a cabo misiones secretas que confunden a los que le rodean.
Aunque fiodor no intenta ocultar que es espía, encubre para quienes trabaja. Sus jefes ¿son los rusos blancos anticomunistas, los soviéticos, o los nazis?
Y lo único que puede llegar a saberse más allá del misterio, es que a pesar de que ama a su esposa, estará dispuesto a sacrificarla con tal de escapar de un complot.
Lo que más me gustó de esta historia es que al estar anclada en 1936, en la oleada de huelgas que azotaban a Francia, el protagonista en sus diálogos con gente del entorno, dejar entrever las distintas posiciones políticas del momento que debatían si el suyo eran tiempos revolucionarios o si la revolución todavía no estaba a la orden del día. En este debate se enfrentaban los troskistas por un lado, y el Frente Popular por el otro, encabezado por León Blum, que juntaba a comunistas, socialistas y a un sector la burguesía francesa.
La política aparece hasta en las situaciones que se habla de pintura. Cuando Fiodor comenta a los vecinos comunistas el estilo de los cuadros de su esposa, sus retratos de la vida cotidiana, considerandolos más adecuado a los cánones estéticos del socialismo ruso, que a los parámetros del arte francés.